El artificio del porno: fotografías de Joe Broughton

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El trabajo de la fotógrafa Joe Broughton explora la disociación entre el imaginario de las películas porno actuales y los momentos en que se crean algunos elementos de ese imaginario.

En sus inicios, Broughton, cursando una carrera de Arte en Thurrok, Essex, tuvo la oportunidad de pasar una temporada de perfeccionamiento en Londres.

Pensé que entraba al mundo glamuroso del arte, cuando en realidad me refundí en un estudio en Hoxton donde en un set de hospital una mujer con ligueros y todo el atavío sexy se paseaba. De pronto un hombre se me acercó preguntándome si alguna vez había visto una vagina de cerca y yo le contesté que no. “Bueno, dijo, hoy es tu día de suerte”.

Joe Broghton pensaba quedarse dos semanas en Londres, pero abandonó el colegio y trabajó como asitente dos años en ese estudio

Por mucho tiempo tuve conflictos por tener la libertad económica que me daba mi trabajo y percibir la manera negativa que consideran el ambiente donde me desemvuelvo, con un ambiente inseguro. Sé que se trata de una industra segura, pero sé que en es el ambiente más deseable: yo no querría que mis hijos trabajaran como actores porno.

En sus primeros años, el trabajo de Joe Broughton fue pintar los sets de filmación y servir muchas tazas de té. Ayudaba a poner a punto las luces, arreglar el set “para que sea un lugar donde cada elemento lleve con naturalidad al sexo”.

Después de haber trabajado completamente para el estudio y hasta haber fungido de recepcionista telefónica y haber recibido insultos de furiosos padres de familia por teléfono, se inscribió al Royal College of Art. Broughton continuó visitando el estudio: para sustentar sus estudios limpiaba los pisos y los baños del lugar.

Me causaba problemas pensar en la forman que las actrices eran percibidas como carne y en que yo estaba allí realizando este trabajo tan “femenino”. A pesar de eso me convertí en la sirvienta del estudio, en algo así como un Igor, ayudante de Frankenstein limpiando cada vez que alguien pasaba. Al final de todo, no dejaba de percir el aspecto humano de las actrices y de cada persona que trabaja en la industria

Broughton comenzó a fotografiar los set de noche, cuando la industria está detenida. Dirigidas a revelar la realidad detrás de la cámara: sus fotografías permiten al espectador explorar el artificio en la raíz de la pornografía.

Para mí es muy importante exponer todos los elementos que se ocultan, los errrores humanos, todos los engranes que construyen un set y que dan sentido. Además quería mostrar el espacio, el espacio como un texto a interpretar, un entramado de elementos.

Cada una de las fotografías de Jo Broughton fue tomada en un rodaje de película porno. Las sábanas están arrugadas y manchadas, las medias y los zapatos se encuentran en el suelo, juguetes sexuales desechados y lubricante son visibles. El bastidor está desprovisto de personas, sólo las pruebas de rendimiento sexual y la ilusión de intimidad apasionada permanecen.

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Written by Terraplén

Terraplén, revista de arte y cultura