La hospitalidad en Robert Frost

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Robert Frost

Algo hay que no es amigo de los muros

Traducción de Rhina P. Espaillat

Ediciones el Tucán de Virginia

152 pp.

 

 

Ante el deleite de una imagen en la lectura del poema The Road Not Taken que, con traducción de Enrique Luis Revol (Argentina, 1923), se incluye en la antología Más de dos siglos de poesía norteamericana (UNAM, 1993) se me reveló un territorio que reiteró mi obsesión por la Hospitalidad; a la que me acerco al soñar con la posibilidad de habitar ciertos espacios. El poema de Robert Frost (San Francisco, 26 de marzo de 1874 – Boston, 29 de enero de 1963) se presentó con ese ámbito que encuentro también en algunos cuadros. Esos en los que puedo pasar horas contemplando mientras me entrego al ejercicio de ensoñarme hasta que me atrevo y provoco la imaginaria caída de la trampa, como en el cuadro: Paisaje nevado con patinadores y trampa para pájaros (Pieter Brueghel, el joven. Óleo sobre tabla, hacia 1601). Así, la urgencia de conseguir una traducción del trabajo de Frost me llevó a la edición que preparó Rhina P. Espaillat y encontré como un cristal empañado que me impidió una entrada con la docilidad que, de haber dado con una buena traducción, habría ocurrido. Ya desde el prólogo me predispuse por la aclaración de que ajustó el nombre de dos de los personajes del poema “The Death of the Hired Men”, que de Warren y Harold en el original, sustituyó por Rubén y Arturo en su traducción porque, nos dice Espaillat, son «nombres tan poco usados en español que resultan chocantes y hasta risibles».

Las atmósferas predilectas de Frost (¿o las mías?) son las que presentan paisajes lúgubres que propician el misterio para mejor disponer las imágenes dramáticas que irá desenvolviendo hacia la consecución del goce de sus lectores. Digo dramatismo para comunicarme con el concepto que él formulara para definir el poema: «no necesita declararse a sí mismo en la forma, pero es un drama o no es nada». Y para conseguir este drama, hay una posición de regocijo que también se plantea en la ejecución estética con el desarrollo del tema. En poemas como “Stopping by Woods on a Snowy Evening” o “Birches” se percibe, nítidamente, la forma en la que se orienta para sorprender al lector con la dosis de inteligencia que se demuestra, más que en osados artificios, en la elaboración de contundentes imágenes que «comienzan con deleite y terminan con sabiduría». Ese acto de fe puesta en el poder revelador de la escritura se sostendrá en la metáfora; este elemento con el que trasciende la forma para admitirse como parte de un fondo significante sin que se presente como un elemento de la retórica, sino como la forma de pensamiento del poeta: «cada poema es por dentro una nueva metáfora o no es nada». Todo esto, lamentablemente, se ve disminuido porque en las versiones en español, Espaillat privilegió los elementos formales para donde, originalmente se lee «The woods are lovely, dark and deep,/ But I have promises to keep,/ And miles to go before I sleep/ And miles to go before I sleep» decir «El bosque es bello, oscuro, hondo, halagüeño,/ Pero di mi palabra, y tengo empeño/ Y hay millas por viajar antes del sueño/ y hay millas por viajar antes del sueño»; disminuyendo así, con el adjetivo halagüeño, la atmósfera melancólica del original.

El drama que se manifiesta en el poema The Road Not Taken y que caracteriza gran parte del trabajo de Frost, es un sencillo ejemplo de la contundencia estética que se concentra cuando una metáfora es llevada con pericia a su mejor ejecución. Un camino bifurcado obliga a elegir. Esto es lo que George Steiner denominaría como la “melancolía indestructible” que produce nuestra incapacidad de “pensar en línea recta”. En este caso, la melancolía está presente desde la circunstancia de concebir, igualmente atractivo, el acceso a las dos opciones. Al presentarse el deseo de andar las dos al mismo tiempo y enfrentarse a la imposibilidad de tomarlas de forma simultanea también son motivos de esta forma de melancolía. La puesta en escena del drama Frostiano en «un bosque amarillo» donde la metáfora, parte de la elección del camino menos transitado como única forma de diferencia:

I shall be telling this with a sigh

Somewhere ages and ages hence:

Two roads diverged in a wood, an I-

I took the one less traveled by,

And that has made all the difference.

Esto lo he de contar con un suspiro,

Lejos, años allá, con insistencia:

En un bosque, entre dos, seguí un camino,

Y fue el menos transitado mi destino.

Y con cuál incalculable consecuencia.

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Gustavo Iñiguez (Valle de Guadalupe, Jalisco, 1984) es licenciado en Turismo por la Universidad de Guadalajara. Textos de su autoría han aparecido en diversas publicaciones periódicas. Dirigió la revista literaria Quiescencia. Es coordinador editorial y editor adjunto de Mantis editores. Es autor del cuaderno de poesía Dromedario (2008). En 2013, con el apoyo del CECA Jalisco, publicó el libro de poemas Espantapáramos. Fue becario del PECDA en 2015. Junto a Luis Armenta Malpica es compilador de Equinoccio. 50 poemas ecuatorianos del siglo XX (Mantis editores, México, 2015). Una parte de su libro Vocación animal (Mantis editores, 2016) se traduce al alemán para su publicación bilingüe en una muestra de poesía mexicana reciente (traducción de Rike Bolte).