Artes de tiempo y espacio

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En la discusión sobre la diferencia entre pintura y poesía, el escritor alemán G. E. Lessing decía en su libro Laocoonte que la literatura es un arte de tiempo y la pintura es un arte de espacio. La lectura ocurre en el tiempo, los signos articulados o inscritos en una secuencia temporal y los eventos representados o narrados ocurren en el tiempo. Mientras que la pintura es un medio que dispone formas en un espacio.

En las instalaciones, estas premisas funcionan como propuestas. Ambas expresiones, tanto la verbal como la visual, elaboran una lectura en paralelo. El escritor Heriberto Yépez durante el Festival de la Frontera, en 1998, exhibió en las calles de Tijuana una serie carteles-signos. Él mismo comenta: “Un libro jamás puede ser usado por muchos lectores al mismo tiempo. Esa simultaneidad es privilegio de otras artes, todavía no de la poesía escrita. Por eso es necesario originar una poesía que haga posible su lectura colectiva –simultánea”.

Analicemos la siguiente imagen para reconocer cómo el tiempo y el espacio se conjugan.

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La palabra miradas está entrecruzada por dos líneas. A veces las miradas no son tan claras como debieran ser, pues cada persona tiene ya una construcción visual originada por su nivel de estudio, económico, religión y otras vestimentas culturales. Justamente es la palabra mirada la que se pretendiera no ver. Y esta palabra llega a reforzarse con los dos niños que “miran” detrás de la pancarta. Los lectores son los mirados, los inventados. Y por ello funciona con la interacción de las personas en la calle. Si esta frase se hubiera leído en un libro, no tendría los personajes activos de los niños reaccionando, integrándose visualmente a la frase.En el texto: “La ciudad se sujeta al número de miradas que la inventan”. El sujeto es singular-femenino, pero a la vez es plural, pues en esa designación territorial “ciudad” están incluidos los habitantes. Son necesariamente las miradas las que inventan a esta, ni siquiera las personas, sus actos, o palabras. Es cómo se percibe visualmente lo que va a dar la imagen de la ciudad. Pero esa imagen es una invención. Cada quien construye una ciudad con su mirada.

La propuesta visual se plantea como una reacción al centelleante uso de imágenes y palabras de la publicidad. Incluso los mismos puestos ambulantes utilizan una grafía y una retórica impresionantes. Los muros también hablan por doquier, por ello la poesía pública se plantea como un medio de des-enajenación, y la palabra sirva para evocar, como creación. A la vez, la poesía de las calles es un arte de tiempo y espacio.

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Elizabeth Delgado es doctora en Literatura, poeta y ensayista. Ha obtenido el Premio Nacional Luis Cardoza y Aragón para Crítica de Artes Plásticas 2004 y el Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2010. Administra el siguiente blog: veintiunletras.blogspot.mx