Curar y diagnosticar / Dadá, lo bello y lo feo

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Tal como en medicina existen el arte de diagnosticar y el arte de curar, también en las artes, y en las artes particulares de la poesía y la literatura, existe el arte de diagnosticar y el de curar. Uno persigue el culto de la fealdad y el otro el culto de la belleza.

El culto de la belleza es la higiene, el sol, el aire y el mar; y la lluvia y el baño en los lagos. El culto de la fealdad, Villon, Baudelaire, Corbière y Beardsley son diagnóstico. Flaubert es diagnóstico. La sátira, si hemos de apoyarnos en esta metáfora hasta hacerla tambalear, la sátira es cirugía, inserciones y amputaciones.

Ezra Pound, El arte de la poesía

La fiebre de la enfermedad la provoca el cuerpo propio. La del amor, el cuerpo del otro.

Hipócrates

Siguiendo a Pound, tenemos dos actitudes frente a la enfermedad de lo real: lo bello y lo feo; sanar o diagnosticar. No hace falta decir que para sanar primero hay que diagnosticar, ni que las enfermedades como las teorías y los organismos en general, evolucionan a lo largo del tiempo.

Podemos empezar entonces un congreso de parasitología en el arte, de inmunología al arte o un ciclo sobre enfermedades de transmisión textual y prácticas textuales de riesgo, siempre buscando curas para un paciente terminal que por lo menos tiene 100 años muerto. Pero la pregunta no está ahí, la pregunta está en saber de qué enfermedad nos está curando (en caso de escoger a la belleza) o diagnosticando (en caso de escoger a la fealdad). La enfermedad que el arte cura o diagnostica, es la vida. La vida como enfermedad crónica que inicia al nacer y de la que año con año morimos un poco más, acercándonos a la muerte; después de muertos, descomposición.

SOL SI RE Acorde de dominante

LA DO MI Acorde de superdominante

SI RE FA Acorde de sensible

Dadá es una estética de la descomposición y es cierto también que para descomponer primero hay que saber componer. Lo bello compone y lo feo descompone, y paradójicamente si no hay nada descompuesto no hay tampoco nada que componer. Dadá y las vanguardias son la descomposición, y como descomposición, una transformación. Pero hay que ser aquí muy fijos con estos prefijos:

FORMACIÓN

DE_FORMACIÓN

TRANS_FORMACIÓN

IN_FORMACIÓN

La formación o el arte de las formas, es un arte formativo, de academia, de claustro y disciplina; el arte clásico, el arte canon, el arte bueno. Tal vez y sólo tal vez por eso hablamos de formación militar.

La deformación o el arte de lo deformado, es lo extendido, amputado, aguado, colgado y estirado; es el estilizado barroco, el rococó, el manierismo y el churrigueresco. Formas deformadas, perlas de forma irregular.

La transformación o el arte de lo transformado, es decir, lo trans; programas que transfiguran, transmiten, trastornan, transitan y por tanto, se mueven. Maquinarias cuyos fragmentos y tornillos son músicos, actores, poetas, pintores, escultores, bailarines, mentes y corazones. El arte de la transformación transforma ¿qué transforma? La vida. Y como vida: lo transitorio y el movimiento. A estas maquinarias-movimiento las llamamos: -ismos. Simbolismo, fauvismo, impresionismo, cubismo, futurismo, constructivismo, suprematismo, surrealismo, expresionismo, minimalismo, informalismo, así hasta el abismo. Dadá no es un ismo.

La información o las artes de lo informado ya no crean formas, se les introduce o se les inyecta. La inyección no modifica a la forma, la inyección no la deforma, no la transforma, ni mucho menos la forma, sólo la informa. Los ready made son arte información, el arte contemporáneo es arte información. El dinero es una forma de información.

FORMACIÓN

DE_FORMACIÓN

TRANS_FORMACIÓN

IN_FORMACIÓN

No hay arte sin forma, es cierto. No hay arte sin técnica, en parte es cierto. Dadá es contemporáneo, falso, es moderno. Lo moderno es contemporáneo, falso, lo moderno es pasado. En América nunca fuimos modernos, cierto, basta caminar dos cuadras para darse cuenta de eso. Dadá está muerto, falso, lo muerto no puede morir. GOT.

Dadá es la descomposición del cuerpo, la inflación del globo y las moscas después del banquete.

El arte es todo menos una cuestión de gustos, hay a quien le gustan negras, blancas, buenas, malas, con marco, desbordadas, con encaje, femeninos, masculinos, pero a mí, al arte y a Dadá nos importa un pito lo que te guste. Si buscas algo que te guste, ve a buscarlo a una tienda, a mí, al arte y a Dadá nos importa un pito lo que te guste. Esto es un asalto y como un amigo me preguntó un día, ¿quién limpia cuando termina la performance?

SAM_6380

Presentación del núm. 1 ‘100 años del movimiento Dadá’. Revista Asalto. Acapulco, septiembre, 2016.

Imagen: Rufino Tamayo, Estampas del Apocalipsis. México, 1959

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Written by Oliver Terrones

Oliver Terrones

Oliver Terrones (Ciudad de México, 1992) es bloger, diseñador editorial, gráfico y artista del bricolaje. Estudió Diseño y Comunicación Visual en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, propone la comunicación de cibernética, arte procesual y artesanía, acercando de maneras de-generadas Arte y Antropología Social.