El actor tiene que despojarse para darle verdad al momento. Entrevista con Pía Watson

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Actriz de teatro, cine y televisión, Pía Watson discurre acerca de los temas que bien podrían acotar estas tres disciplinas, y de cómo el actor define y matiza los diversos personajes que interpreta.

 

¿Cómo comienza todo?

 

Todo comienza con un texto. Después está el director, el actor y el resto del equipo. Y si tú llamas a una actriz para interpretar a cierto personaje, va a ser un personaje completamente distinto si llamas a otra actriz, aunque lo trabajes de la misma forma con el director dando las mismas indicaciones; porque los símbolos que nos hacen como persona son totalmente distintos. De estos símbolos es de donde sacas tu imagen de lo que te puede causar cualquier sensación o sentimiento.

Realidades alternas.

 

Hay muchas personas que creen que actuar es mentir, y actuar es completamente lo contrario. Actuar tiene que ver con la verdad, no con la mentira. Desde que se inicia el texto, ya hay una realidad alterna, pero recopilada de verdades. Eso es lo increíble del teatro, por ejemplo. Si tú vas a ver tres veces la misma obra, vas a ver algo distinto, porque todas esas variables están generando algo distinto en ese momento: desde que el actor se levantó triste porque se peleó con su madre o hasta que haya llegado tarde a la función. Eso hace que el actor esté energéticamente distinto, que, en el mejor de los casos, el espectador tenga sensaciones, sienta, reflexione, madure, se sienta reflejado. Todas esas cuestiones energéticas que suceden ahí generan una realidad alterna que se está viviendo, pero tiene que ver con la sensibilidad de cada uno para recibir. O sea, es muy fácil quedarse en una sola capa, y decir vengo a entretenerme y salir triste o alegre, pero no reflexionar en eso que se generó en ese momento.

El espectador.

 

Influye por completo, abrasivamente, de muchísimas formas. Es muy diferente hacer una obra de teatro en un teatro en donde tienes al espectador a diez centímetros, que dar una función en donde ves luces e intuyes bullicio. Pero creo que una de las experiencias más impresionantes que puedes tener como actor –y que no sucede siempre, y te lo puede decir el mejor actor del mundo– es ese momento en donde de pronto no existe nada. O sea, estás en la situación, viviendo el personaje, teniendo un diálogo con otros personajes, pero (hablábamos de una realidad alterna) hay una sensación del entorno: tiene que haber una recepción.

El escenario.

 

El escenario puede ser la mesa, una casa. Y creo que hasta alguien que no es actor, o director o no se dedique a algo que tenga que ver con la actuación, se para en un escenario y lo siente imponente. Tiene que ver, uno, con todas las cosas que asociamos con ese lugar, las historias que podemos ver, lo que podemos vivir ahí, sentir ahí, y, dos, intuir que en ese lugar suceden cosas especiales. Es todo lo que está acumulado, no sólo de tiempo, lo que sucedió en ese lugar, sino de arte.

Pia

La cámara.

 

La veo como un voyerista, que está en el momento preciso. La actuación tiene que ver con síntesis. No vemos la vida total de los personajes, vemos momentos; la síntesis de una emoción, de un texto. Y al espectador, ésa síntesis le llega traducida. No sé qué tanto se pierde, qué tanto se diluye. Como actores hacemos una escena y no está la música; la escena no está editada… Estás viviendo el momento. Y si el director y el escritor y el editor no están en la misma sintonía, quizás la cámara proponga una idea diferente a la que se tenía al principio.

El error.

 

Tuve un maestro, que también ha sido mi director, que juega mucha con eso. Tú puedes tener las cosas muy bien delineadas, una ruta a seguir, pero como actor tienes que despojarte y no de todo eso para darle verdad al momento. Digamos, si yo me levanto cuando el director no me dijo que me levantara, y al levantarme se cae la taza, el café, y eso hace que el espectador se fije muy bien en ello, es porque es real, verdadero. El error dentro de lo planeado es donde tienes la completa certeza de que habrá verdad.

Pia Teatro

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