Festival verbo: compartir poesía de manera atractiva al público

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Festival Verbo ha buscado desde un principio ser una plataforma donde la poesía sea compartida a través de estrategias y acciones que vinculadas con disciplinas como la música, la danza, el performance y las artes visuales. Para los organizadores de este festival que lleva tres años realizándose en la Ciudad de México, su objetivo es mostrar que la poesía puede presentarse de una manera atractiva para el público. El poeta y promotor cultural Fausto Alzati, director de Verbo, charló con Terraplén sobre la propuesta y peculiaridades de este festival de exploración de las posibilidades de la poesía escénica.

T: ¿Qué es Festival Verbo?

FA: Es una especie de caos. Muchas personas han ido aportando ideas y trabajo para ir construyendo este proyecto. Lo empezamos hace tres años. En realidad, en el fondo, era hacer un festival de poesía que fuese representativo y fuera atractivo, porque a menudo se escucha mucho entre el público: “es que nadie lee”, “nadie viene a estos eventos”. Por otra parte, los eventos que se hacen son insípidos, tremendamente crípticos, elitistas, muy esnobs, como partiendo de la idea de que la cultura es un bien en sí. Esa postura me parece poco atractiva y afortunada.

Entonces observamos esos vicios en los festivales de literatura y al mismo tiempo observamos los festivales de otras disciplinas, como la música, que están hasta el tope. Advertimos que estos festivales saben vender su producto, tienen una estrategia. Así, nuestra propuesta fue quitar nuestra terquedad como poetas, todo esa solemnidad y amaneramiento, y sencillamente tratamos de hacer algo que transmita, que comparta, en el cual, la gente asistente se sienta aludida, identificada, personas que de otro modo se sienten excluidas.

Festival Verbo es un intento de darle la vuelta al fenómeno gremial de la literatura en México y al mismo tiempo presentar la poesía de manera atractiva: sonido, imagen, acción. Es importante decir que nos ha gustado incluir en los programas presentaciones que de entrada no parezcan poesía, por ejemplo, han participado la Mala Rodríguez, rapera, y Julieta Venegas. Así, pues, nos encontramos con los apoyos y los incentivos para realizarlos y desde hace tres años ha sido un éxito.maxresdefault (1)

T: ¿Cuál es el peligro de llevar la poesía al “espectáculo”, es decir, buscar presentarla du la mejor manera posible, atractiva, para el público?

FA: Sin abaratar, sin bajar los estándares de creación, y el ejercicio ético y de exploración que hay en cada poema, sí es importante considerar que la cultura tiene un valor de entretenimiento. Tú lo puedes ver en la calidad de televisión que tenemos hoy, desde Los Soprano hasta House of Cards, que son formas narrativas excelentes en varios niveles, pero son consideradas entretenimiento. Esa idea de que la cultura debe ser mucho más solemne, secreta, que no debe venderse, y que el entretenimiento como algo frívolo y hecho expresamente para venderse, me parece que es una idea muy reducida.

Me parece que sí hay en la cultura un valor de entretenimiento que le da una capacidad de amplificar el mensaje, una potencia comunicativa mayor. En este sentido, en Festival Verbo buscamos subir la calidad de la presentación escénica, por ejemplo, pensamos en realizar para esta nueva edición 2016, un ensayo general. Las exigencias escénicas se elevarán para ofrecer algo atractivo al público, pero a partir de allí nos queremos diferenciar de la gran cantidad de eventos de poesía que existen en el país.

T: La producción escénica, comentas. Muchos poetas, parece, creen que eso no es arte: el ensayo, el manejo de la escena. Verbo trata de ir por un camino no muy transitado por lo poetas.

FA: Creo que les ha hecho mucho daño a los poetas creer que son poetas. A mí me parece que la poesía es un acto vivo, de relacionarse con el entorno. Trabajar en este sentido puede llevar a que el vivir mismo sea un arte. Andar diciendo por ahí que uno es poeta, me parece, responde a la pare reducida de la poesía, lo elitista, apegada a un canon y a una fantasía de la posteridad

T:¿Qué piensas de la escena en México? ¿Qué pasa con la poesía escénica en México?

Es una escena reciente. Creo que el panorama se encuentra en expansión hacia zonas de mayor diversidad y que se está mezclando con otras disciplinas. Por otro lado, siento que temáticamente se ha visto muy limitada, es decir, el entramado filosófico general en el que vivimos, los residuos teóricos de la teoría postestructuralista y la teoría de género, entre otras, han hecho de la poesía, por un lado, un mecanismo identitario, y por otro con una visión apegada al esquema de víctima-héroe. Mucho se ha vuelto una forma de reafirmarse de manera victimizada. Algo así como automarginalizarse para entonces validar lo que se está diciendo. Esta postura priva de un gran campo de exploración.

T: Festival Verbo, ¿su objetivo para su nueva edición?, ¿qué traerá de nuevo y cuándo vendrá?

FA: Estamos en preproducción básicamente. Ya se tienen algunos detalles con respecto al presupuesto y financiamiento para poder echar a andar el festival. Estimo que se realizará en el último trimestre del año. Los objetivos son, por un lado, presentar más diversidad de voces y estilos, y por otro lado, enfocarnos al mejoramiento de la producción escénica de cada propuesta. Buscamos ir rompiendo cada vez más con esta idea del jam y su método de improvisación. Queremos presentaciones más deliberadas y menos improvisadas.

T: ¿Qué tan difícil es hacer un festival de este tipo en México?

FA: No sé si sea difícil per se. Lo importante ha sido inventar un público que no existía de antemano. El reto ha sido continuar encontrando modos de presentar a la poesía con plenitud y vitalidad, romper muchos de los clichés que le acompañan. Y, sobretodo, resistir la tentación de engancharse en las tanta querellas tan torpes en que se enfrascan los clanes o círculos del gremio cultural. Es decir, no caer en la territorialidad de siempre y defender el hecho de que la poesía no es una ornamentación lingüística de algún grupo de un modo u otro superior a los demás, sino que la poesía es la posibilidad de utilizar el lenguaje (que nos usa a nosotros todo el tiempo) para amplificar la experiencia viviente.

 

T: ¿Con qué obstáculos se topa uno como organizador?

FA: Obstáculos: siempre habrá un exceso de opiniones y grupos de poetastros que hablan mal de nosotros. Pero eso es ruidito nomás. El verdadero obstáculo, y es ya, más bien, un reto, es lograr que la iniciativa privada tenga evidencia de que la poesía puede también, sin perder sus valores estéticos o caer en cualquier forma de censura, ser rentable y así autosustentable.

T: ¿Qué tanto interés hay en el público y las instituciones que pueden ayudar?

FA: El público lo inventamos entre todos los que participan. Y crece cada año, notablemente. Las instituciones: cuestión de lograr que vean lo que se puede hacer con la poesía, rompiendo con los estereotipos habituales de lo que se ha hecho. Y finalmente, seguir buscando rutas y tocando puertas, sin cerrarnos a las posibilidades. Sin chillar, ja, porque si nadie le quiere entrar a apoyar la poesía, ésta sigue viva en quienes la asumimos como una práctica personal, una práctica vital o espiritual si quieres, y no necesariamente sólo como un mecanismo para buscar aprobación. Amén.

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