El fetichismo del fotógrafo Elmer Batters

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El trabajo del fotógrafo Elmer Batters fue considerado tan aberrante en la década de 1960, que con el cargo de comportamiento obsceno, fue detenido por la policía por las fotos de piernas y pies femeninos que publicaba en las revistas Man’s Favorite Pastime y Black Silk Stockings. Mientras que los fotógrafos de las revistas de Batters trabajaban con modelos en topless, la ira de ley se concentró en la fotografías de mujeres mostrando su pies cubiertos con medias negras.

Desde el inicio de su carrera en la década de los cincuenta, Batters contribuyó a que la admiración fetichista a los pies y las piernas llegara a un público más amplio. Ser un fetichista de los pies era visto en esa época todavía como un desvío sexual espeluznante. A pesar de que el incesante acoso de las autoridades finalmente empujó a Batters a abandonar el mundo editorial, este artista continuó su trabajo fotografiando modelos pin-up de pies con medias hasta los muslos con algunos desnudos fugaces de otras partes del cuerpo.

Sin título

A finales de los ochenta, el editor alemán Benedikt Taschen se encontró con el trabajo de Batters en la revista Leg Show y su entusiasmo por este fotógrafo se materializó en tres libros que contienen todo el trabajo de Batters: From the tip of the toes to the De la punta de los pies a la punta del cabello, Piernas que bailan y el último dedicado enteramente a las fotografías de la modelo fetiche de Batters: The Caruska Sitting. Elmer se refería a Caruska como “su modelo favorita” y contaba que la había descubierto mientras hacía casting en una agencia llamada Pretty Girl ubicada en Hollywood Boulevard, la cual rechazó a la modelo por ser “un poco subida de peso” para la época.

Batters en un entrevista se refirió así de Caruska:

Creo que el amor e incluso la atracción sexual provienen de la chispa de los ojos de una muchacha, la elevación de su ceja y la forma en que sus labios se mueven en esa sonrisa provocativa que se engancha el alma de un hombre como un caballo desafortunado . Esa es la fuerza de Caruska. Su rostro me seduce incluso ahora, 25 años más tarde, como ha seducido a miles. Seguir adelante y darle a ella. En los años de la censura, cuando se tomaron estas fotos, Caruschka era una niña que le encantaba que los hombres se masturbaran sobre su imagen.

Al morir Batters, en junio de 1997, a la edad de 78 años, nos legó una obra importante de trabajo con la mirada en la fotografía: el fetiche construido con una mirada determinada por un erotismo.

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