Lejos de casa

rosa - Lejos de casa
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1. Pingüino.

Vas por el álbum. Esas imágenes reveladas hace cuarenta años muestran personas y sitios que ya no existen. Comentas cada foto, nombras a los que aparecen, das fechas: “Este es mi padre antes del accidente.” “En esta mi hermano iba a cumplir 12, un día antes me llevaron a la peluquería y mamá dejó que eligiera el corte.” “Así era el patio antes de que le echaran el piso.” Pruebas arqueológicas del siglo XX. Restos de historia, señales de que hubo, incluso en nuestro país, un paraíso donde a diario se cruzaba la frontera, el dios de aquí y de allá necesitaba techos, herrería, envases de leche.

todos mis familiares del norte trabajaban en algo divertido

en el campo en comida con Mickey

don Marcos era el único herrero a la mitad del camino

In the middle of nowhere en la ciudad de paso

en mi memoria mis primos son los personajes de Disney

les hablo y me escuchan dentro de sus trajes

tengo una foto con un pingüino

tengo una foto con el primo de alguien más.

2. Cartón

Estoy afuera del aeropuerto de Tijuana. Omar pasa por mí. Necesitamos ir a la Colonia Libertad. Llegamos. Casas construidas en un cerro. Las calles suben y suben. No damos con la dirección. Omar le habla al Chino para pedir indicaciones. Es en tal y tal, ahí doblas a la izquierda, donde las cervezas hay un Chevrolet viejo y el zaguán está a 50 metros. Damos vueltas. El Omar se disculpa: “cuando era morro yo nunca manejé por acá, era mi hermano quien nos llevaba en coche cuando salíamos.” Yo estoy fascinado. Recorro el primer barrio que se alza después del muro o el último barrio antes de que el terreno deje de llamarse México. Nueva llamada al Chino. Luego de media hora damos con la fiesta. El Omar y yo no entramos. Tomamos nuestro trago en la calle. Hablamos de que estamos viejos, de que algunas personas cercanas están enfermas, no lo decimos pero tenemos miedo. Me burlo de que lleva tres libros escribiendo sobre La Libertad y se pierde en ella. Noches después nos vemos en la avenida Revolución (no todos los sitios en México tienen nombres tan sonoros, aunque existe la calle Saturno, el edificio Niños Héroes, el callejón Deportivo Español, un equipo de fútbol que fue campeón en primera y luego bajó a segunda, a tercera, hasta desaparecer). Vamos a un lugar de mezcal, pero pedimos cervezas. Chismes e historias. Sale a relucir José María Cumbreño. Los dos pensamos que es un tipo que está loco. Lo molesto por un comentario en facebook de Guichard donde le dice al Omar que ellos son “preliliputienses”, no aclaro que en realidad les tengo envidia. Le doy los saludos de mis padres, le cuento que hemos pasado algunas tardes leyendo sus libros. Nos cambiamos de bar. Ahí encontramos a uno de los miserables, el ala derecha del equipo de básket del Pimienta. Ahora no tenemos miedo, hay chistes: esta es la importancia de las fiestas. A las doce pasamos por Marcella. Cenamos y vamos a un sitio de música electrónica. Ellos tienen poco que regresaron de un viaje largo.

Nunca he podido escribir lejos de casa

estoy sentado en un cuarto de hotel en Asilah

Granola se baña y no es por mí que lo que más quiero se moja

estoy en Tossa viendo el Mediterráneo desde una ventana del castillo

Granola está en el hotel         cruda         inmovilizada

y no es por mí que no deja la cama

estoy en Granada esperando que inicie el juego México vs U.S.

Granola se prueba unos zapatos en la ZARA de Reyes Católicos

y no es por mí que será la envidia de sus amigas en algún antro de Tijuana

Omar al otro día me lleva al aeropuerto. Me entrega en un fólder el Álbum de rejas. Lo leo durante el viaje. Hago anotaciones. Luego de los primeros poemas sé que este libro comparte con Postales de Frank Báez y Al norte de los ríos del futuro de Jerónimo Pimentel el carácter de un límite, de una escritura que obliga a hacer nuevas búsquedas en el lenguaje, en las tradiciones, son poetas que han logran con sencillez y precisión una obra que abre diálogos, son personas que a través de su trabajo nos regalan una escafandra y una linterna, un traje de astronauta siglo XXI.

Tenemos un hermoso mar de mierda

gente parada perpendicular a la orilla vigilando un muro

a la espera de un cambio de turno

un tsunami que nos arrastre hasta San Diego

un mar de mierda al que desemboca la ciudad entera

cuando llega el niño y nos llora por días y noches

tenemos casas de cartón que flotan hasta el mar

un mar de mierda
nuestra mierda

y la de ellos y la de otros

del cual alguna vez me sacó de las greñas el fantasma de mi madre

un mar de mierda californiano Pacífico

frío la mayoría del tiempo

aunque parezca raro que la mierda pueda ser fría

3. Gorra

Hay dos maneras de ver fotografías que me gustan. La de los niños, haciendo preguntas, poniendo sus juguetes sobre esos recuadros de colores, indagando sobre ese hombre que no conocieron y es su abuelo o sobre una casa que se cayó o sobre el tamaño de los autos. La otra, es la de los personajes de las películas de ciencia ficción, sobretodo las que adaptan a Philip K. Dick: en ellas se analiza cada detalle para reconstruir una época, para aclarar una identidad y su tiempo. En estas dos formas hay una mezcla de confianza e incredulidad. Ese mundo existió pero resulta ajeno, ¿en realidad las personas usaban esa ropa, esos peinados? Hay una sospecha aun cuando esas imágenes se asimilan como parte de nuestra personalidad. ¿Cuántos de nuestros gestos, el movimiento de las cejas al mentir, la contracción de los labios al masticar, son idénticos al del abuelo que murió dos años antes de que naciéramos? ¿Cuánto de lo que nos caracteriza es la herencia de personas que aparecen riéndose en una foto? ¿Cuánto de la voz, de los dientes pertenece a nuestros padres que se acabaron por la diabetes, por la enfermedad de los nervios?

Don Marcos                       ¿Usted siempre usó gorra?

                               Sí mijo

                                     lo que casi nunca usé fue la cabeza

                           don Marcos ¿cuántas veces lo deportaron?

                                                                         una o dos

¿Perdió la cuenta Don Marcos?

                                                               mijo perdí todo.

Álbum de rejas.

Omar Pimienta.

Liliputienses.

2016.

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Written by Jorge Posada

Jorge Posada

Jorge Posada (1980). Autor de La belleza son los aeropuertos vacíos (Liliputienses, España, 2013), Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, Argentina, 2012) y Costa sin mar (UAM, México, 2012) En 2014 publicó los cuadernos Desglace (Aguadulce, Puerto Rico) y Canciones de la dependencia sexual (Bongobooks, Mexico). Es coautor junto a la fotógrafa Vanesa Capitane de Youthland (Clickpress, EU, 2015). Colabora en Playboy, Punto en línea (UNAM), Transtierros, Poesía Mexa y VozEd.