Size, surfeando la ola de los ochenta

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La historia del rock mexicano aún está por escribirse, en especial sobre el periodo de las postrimerías de los setenta a comienzos de los noventa, previo a la floración masiva de los nombres más representativos de la escena contemporánea. Para nuestros grupos no hay wikipedistas; es difícil localizar sus grabaciones, incluso en formato mp3; y en Ebay se acrecienta el precio de los discos de Casino Shangai y de Size. Y así se reitera que la escena del punk rock mexicano comienza con Size y con Dangerous Rythm, que eran fresas de Polanco y de Las Lomas –no lo digo yo, lo asienta un libro: Por los territorios del rock y lo repiten por toda la red, blogs y ezines. Nadie puede vivir con un monstruo, documental de Mario Mendoza, nos muestra a un amanerado Guillermo Santamarina, Tín Larín en sus días punkies, declarando ser el primer punk en México aunque seguido por Illy Bleeding, para en seguida contradecirse y acotar que es probable que Illy haya sido el primero.

En una revista Interviú de 1978 –edición mexicana, número 24–, un misterioso Jesús Bojalic –sí, con c, no con l– reseña un concierto de Salida falsa y aceptada, en un sótano de Coyoacán denominado El Tugurio, y charla con el Doctor Morbo, guitarrista, quien no se asume punk. No he vuelto a encontrar referencias de este grupo, recóndito entre quienes los haya, excepto citado como pionero del punk mexicano. ¿Alguien lo oyó? ¿Qué tocaban, quiénes lo integraban?. Lo curioso es que este grupo contaba con un sintetadorcista, según informa la crónica, lo que indica que fuera Size o Salida falsa, el nacimiento del punk mexicano está vinculado a la difusión de los teclados y su accesabilidad. No olvidemos que una de las veredas por las que se decantaría la eclosión punk sería el punk con sintetizador hasta devenir en el synth pop.

Dangerous Ryhtm, en su vicisitud como Ritmo Peligroso y en especial su vocalista Piro Pendas (antes Piro Maniac), logró un reconocimiento más allá de los círculos críticos y de los seguidores incondicionales. Su reunión en el Vive Latino fue un acontecimiento. Size en cambio, quien no logró asentarse en disco, pues su grabación de 1984 se imprimió hasta una década después, pareció diluirse, como los sonidos de sintetizador en los noventa. Sin embargo, mientras grupos e iconos longevos adquieren los colores mortecinos de los tricromía expuesta a la luz, Size e Illy Keller se agigantan alcanzando estatus de culto.

En 1978 surge Size con Illy Bleeding (otras de sus denominaciones: Illy Kosovo, Illy Godzilla e incluso Illy Keller), Walter Schmidt (también Dennis Sanborns), Carlos Robledo (This Grace) y Dean Style. En sus seis años de existencia dejaron huella con canciones memorables, y patentizaron las vicisitudes y el devenir que la escena musical experimentaría a raíz del punk.

Canciones como “Tonite” acusan el influjo del punk en el fraseo de Bleeding y en la crudeza de la letra, pero prepondera el elemento bailable, cifrado ya desde el inolvidable intro, con efectos juguetones, líneas funk en el bajo e inquietantes y líricos subrayados de sintetizador, que le otorgan ya un inconfundible sello post-punk. Se trata de la asimilación mexicana de esa experiencia punk que se decantó hacia la electrónica efectuada con instrumentos baratos, que comenzó Daniel Miller y expresaron mejor Suicide, Fad Gadget y Depeche Mode.

“Tonite” o “Go Go Girl” siguen estando entre las mejores canciones del rock mexicano. Otras melodías revelan su complejidad mediante una escucha atenta. “Time Trap”, que se asume plenamente synthpop, deriva previsible dada la trayectoria de Schmidt y Robledo, pero también del interés de Illy por la escena neorromántica, más compatible con su arraigo glam, de discípulo de Lindsay Kemp, es, con su recitativo estilo bowiano, una de las mejores canciones del rock en México.

Distinguen a Size las texturas de sus acordes sintetizados. Schmidt posee un gran talento para crear riffs atractivos y pegajosos. Pero esos riffs no sólo atraen, a manera de una inteligente motivación ensayística, sino que sostienen la estructura de la composición y permiten los cambios de ritmo sin brusquedad. “Time Trap” y “El diablo en el cuerpo”, composiciones complejas, muestran claramente ese dominio digamos clásico de Schmidt en conjunción con Robledo, quien acentúa la melodía con su teclado, para transitar de un espacio sonoro a otro, puentes que no son patentes, incluso con tintes de complejidad barroca. Será en Casino Shangai, en el álbum Film, donde esa maestría musical, aprendida por Schmidt y Robledo a través de su experiencia progresiva se exprese con esplendor. Ésta es otra banda en espera de su revaloración integrada por la legendaria Ulalume (Ula) con Schmidt, Robledo y Humberto Álvarez, quienes encarnaron una peculiar interpretación neorromántica mexicana.

Esperemos que la final edición de Nadie puede vivir con un monstruo, documental de Mario Mendoza, ilumine nuestra consideración de la escena musical de los ochenta y dé inicio a la impostergable revisión de Size, retomando sus discos, hoy inconseguibles, y de paso sitúe en el escenario a agrupaciones como The Casuals y Casino Shangai, en el lugar de calidad que merecen.

José Homero (Minatitlán, 1965) es poeta, narrador, ensayista, editor, traductor y videoasta. Ha laborado en el departamento editorial de la UV desde 1999. Fundador y editor de varias revistas dedicadas a la literatura y la crítica de arte, la más conocida de ellas es Graffiti (1989-2000). Colabora en distintas publicaciones periodísticas como Ágora, Confabulario de El Universal, El Ángel de Reforma, El Istmo en la Cultura, Graffiti, La Gaceta del FCE, La Jornada Semanal, México en el Arte, Revista Universidad de México, Siempre!, Tierra Adentro, y Vuelta. Obtuvo la beca en homenaje a Efraín Huerta, CONACULTA, 1989. Becario Jóvenes Creadores del FOECA Veracruz, en poesía, 1992, 1994; Creadores con Trayectoria, en ensayo, 2000 y en poesía, 2003. Becario de Jóvenes Creadores del FONCA, en poesía, 1993 y 2000. Miembro del SNCA de 2005 a 2008. Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural 1987. Premio Estatal de Periodismo, Veracruz, 2007.

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