Todo el mundo está bailando esta cumbia colombiana

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A principios del siglo XX, en un pequeño poblado de la costa colombiana, nace un niño en el que se manifiesta un extraordinario don musical. El pequeño queda huérfano a muy corta edad. Su tío, director de la banda del pueblo, asombrado por la precocidad musical manifestada por su sobrino, le regala una pequeña flauta de caña y lo convierte en su aprendiz. En ese momento, el pequeño, como dotado de un extraordinario poder, aprende a tocar gran variedad de instrumentos de viento.

El destino hace que muy niño salga de su pueblo e inicie un camino por las cálidas tierras de la costa colombiana y a los 14 años forma parte de una banda militar en Santa Marta. Enamorado de los sonidos de los tambores africanos y de la melancolía de las gaitas indígenas que escucha en noches de cumbia en poblados perdidos a orillas del Caribe; intuye que su misión es dar a conocer al mundo esa música que incita al baile y a la alegría.

Pronto, su sorprendente talento se extiende por toda la costa colombiana. Llega a Cartagena donde se inicia como director de orquesta.

A los sonidos de su tierra el joven director le mezcla los ritmos sincopados del Jazz norteamericano, creando un estilo moderno e internacional que hace que muy pronto sus composiciones sean bailadas no solo en Colombia sino en gran parte del continente.

Un día viaja a Bogotá, remontando el río Magdalena, dispuesto a conquistar la capital con el hechizo de su música. A pesar de que los ritmos de la costa eran considerados “música de bárbaros” por los fríos bogotanos, muy pronto el embrujo de su orquesta hace que los capitalinos aprendan a bailar porros, gaitas y cumbias, los cálidos ritmos del caribe colombiano.

La primera vez que sale de Colombia llega a Buenos Aires, donde la nostalgia lo inspira a componer una canción cuyos versos resultaron proféticos: “Todo el mundo esta bailando esta cumbia colombiana”.

Pero su marcha no se detiene aquí, su fama crece tanto que es invitado por los mejores músicos latinoamericanos. En Cuba toca con Ernesto Lecuona en el famoso Cabaret Tropicana y conoce a Celia Cruz, que sería su amiga durante toda la vida. En México toca con Pérez Prado y con Benny Moré y llega hasta Estados Unidos donde impone su estilo y los ritmos mestizos de su tierra.

Este hombre se llamaba Luis Eduardo Bermúdez pero era más conocido como “Lucho” o como “El Maestro Lucho Bermúdez”, uno de los músicos más importantes de Colombia en el siglo XX y cuyas composiciones se constituyeron en emblemas de la nacionalidad colombiana.

Resonando de generación en generación como las olas del mar, el encantador sonido de la cumbia se extendió irresistiblemente por todo el continente y hoy es en uno de los ritmos más populares y masivos en la América de habla hispana.

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