De estridencias y antologías

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En años recientes hemos asistido a una cierta vindicación no declarada del movimiento estridentista cuyo papel en el desarrollo de la cultura mexicana contemporánea había sido soslayado. Ediciones facsimilares de sus revistas Horizonte e Irradiador, algunas reediciones de obras significativas y exposiciones con obras de los artistas representativos del grupo son parte de esta recuperación histórica. En este contexto, se impone la necesidad de ahondar en algunos aspectos importantes de este movimiento, por ejemplo, el papel que su actividad tuvo en la internacionalización de las letras mexicanas y los debates estéticos en que se involucró. Tal revisión histórica es oportuna precisamente en estos días, dado que la confección de antologías fue una las polémicas en las que terció el grupo estridentista, tema que recién ha logrado rizar la superficie de las calmas aguas de la poesía mexicana.

Bien conocido es el pleito que desató en 1928 la publicación de la Antología de la poesía moderna, firmada por Jorge Cuesta, en la cual, de los integrantes del movimiento estridentista, sólo se incluyó a Manuel Maples Arce y eso sólo para afirmar que su popularidad, aunque intensa, era inferior y que su éxito, sería, si acaso, transitorio. Se sabe también que desde entonces, Maples Arce pretendió responder el golpe con su propia antología, la cual tardó doce años en confeccionar y lo que quiso ser una respuesta ardiente como aliento de dragón, fue apenas un escupitajo de bilis negra. Sin embargo, dos años antes de la publicación de la citada selección de Cuesta, los integrantes del grupo habían participado en otra polémica a propósito de otra antología, pero ésta, de carácter continental.

Antología de la poesía mexicana moderna (1928)

A finales de julio de 1926, ve la luz en la Buenos Aires el Índice de la nueva poesía americana, una antología que reúne a 62 autores procedentes de nueve países latinoamericanos, todos representantes de eso que ahora llamamos vanguardia. La selección se acompaña de un prólogo dividido en tres partes, firmadas respectivamente por Alberto Hidalgo, Vicente Huidobro y Jorge Luis Borges.

La nómina de poetas seleccionados abarca desde nombres que para entonces ya comenzaban a gozar de prestigio dentro y fuera de sus países, como el propio Huidobro o Borges, así como el futuro Nobel, Pablo Neruda, hasta algunos autores que por entonces apenas habían publicado un libro o algunos que nunca lo harían, como Francisco Piñero, el cómplice ultraísta de Borges, quien moriría prematuramente. Junto a los muy jóvenes aparecen también otros autores que ya no lo eran tanto, pero que exhibían una poética tan arriesgada como la de sus compinches con menos edad, como el argentino Macedonio Fernández y el mexicano José Juan Tablada.

Los otros mexicanos incluidos son Carlos Pellicer, Salvador Novo, José Rubén Romero, Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide (erróneamente se incluye en la lista de poetas mexicanos al guatemalteco Luis Cardoza y Aragón). Aunque sub-representadas, la antología registra también la presencia de mujeres: la argentina Norah Lange y la peruana Magda Portal.

Por supuesto, la aparición del Índice generó reacciones de aquellos que veían con recelo las propuestas de estos profetas de lo nuevo, pero también suscitó debates al interior del colectivo vanguardista internacional. Uno de los aspectos más provocadores de esta antología es la parte del prólogo firmado por el peruano Alberto Hidalgo, principal artífice de la selección, libelista furioso y gran pendenciero, de quien su amigo Macedonio Fernández decía que gustaba practicar un deporte de millonarios: el de hacerse odiar por todo el mundo.

Deseoso siempre de polemizar, la presentación que hace Hidalgo de la antología se mueve a contracorriente del grueso de los prólogos a las antologías, en los cuales era (es) común una especie de captatio benevolentiae por parte del antologador en cuanto a la posibilidad de que su juicio errara y en consecuencia incurriera en omisiones censurables, práctica tan recurrente que hay quien se ha referido a este tipo de prólogos como dominados por una retórica de la disculpa. Así pues, con ese temperamento camorrista, Hidalgo prefiere lanzar una advertencia retadora, que bien vale la pena transcribir completa:

Louis Aragon dice que toda antología es obra de la conciliación. Esta viene a desmentirlo. Yo no me caso con nadie, lo cual es bastante lógico en un hombre que ya no es soltero. Aquí no sobra ningún mal poeta y es probable que no falte ninguno bueno. Mas confieso que para hacer menos estruendosa la presencia de los mejores, he dilatado el vacío de los pésimos.

La antología fue recibida con epítetos como exclusivista, unilateral y fanática; mientras que del lado de los elogios, la selección fue calificada como “libro de múltiples pétalos con valores definitivos”. Sin embargo, más allá de la pura descalificación o el aplauso incondicional, al interior del colectivo vanguardista internacional, el Índice fue objeto de distintas ponderaciones en cuanto a sus aciertos y deficiencias. Así, desde España, Guillermo de Torre dedica una reseña a la obra y considera que la selección logra “apuntar la presión barométrica del día en la lírica americana” y en cuanto a la representación de México, saluda la presencia de los estridentistas Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide, pero extraña la presencia de Luis Quintanilla, también vinculado al grupo estridente. Por su parte, desde Perú, la vanguardista Magda Portal, amiga por cierto de Hidalgo, se suma al reclamo por la ausencia del mexicano, a la vez que reclama la presencia de más mujeres y censura la agresiva actitud de su camarada contra la poesía boliviana.

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A pesar de los reclamos por las ausencias, es necesario apuntar que es en el Índice donde antológicamente mejor será tratado el grupo estridentista, pues aparece representado con Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide, mientras que en la ya señalada Antología de la poesía moderna, sólo aparece Maples Arce, quien a su vez, en su tardía respuesta, dejó fuera a su ex camarada vanguardista. Por otro lado, la figura de Maples Arce es destacada en el prólogo de Borges como una de las voces representativas de la renovación poética en América.

Como era previsible, el grupo estridentista quiso subirse al ring de los decires y publicó su propia crítica sobre el Índice, la cual aparece en las páginas de su revista Horizonte (número 8, noviembre de 1926) y aunque se publica sin firma, ciertos rasgos de estilo hacen pensar que habría sido redactada por el director de la publicación, Germán List Arzubide.

La reseña estridentista al Índice inicia con una respuesta al prólogo de Hidalgo donde el poeta peruano lanza un furioso discurso contra el hispanoamericanismo oficialista, cuestiona lo que considera un “exceso” de países en América y defiende el derecho de Estados Unidos a extenderse hasta Panamá y apoderarse de México y todas esas “republiquetas” centroamericanas.

Tal exabrupto de tintes pro imperialistas, por más “desaprensivo” que fuera, como el propio Hidalgo afirmaría sobre su texto, no podía dejar impasible a Germán List Arzubide, quien para entonces era un izquierdista militante y entre los muchos frentes en los que participaba estaba precisamente la oposición a las invasiones estadounidenses a países centroamericanos.

De esta manera, la reseña de Horizonte suscribe que “estamos de acuerdo con Hidalgo” en que es necesario deslindar a la unión de poetas de América –unión cristalizada en la antología–, de los intereses que “trafican con el hispanoamericanismo”, pues esta fraternidad literaria bien podría ser usada ilegítimamente como “una prueba” de los “afanes” oportunistas de aquellos. Enseguida, el texto se muestra en consonancia con el Hidalgo que niega el ascendente de España en la literatura americana y advierte que la nueva poesía americana reunida en la antología no ha sido inspirada en la vieja Europa, sino que ha sido “fecundada por un ansia de vida nueva, que tiene su fábrica en ese gran país de los rascacielos y la industria gigantesca”.

No obstante, la reseña pasa de inmediato a refutar al peruano en cuanto a su exaltación del expansionismo estadounidense y dice: “Pero eso no quiere decir, como piensa Hidalgo, que se debe aceptar (de Estados Unidos), junto con sus virtudes de pueblo equilibrado, su aviesa intención imperialista que algunos maquiavelos comienzan a insinuar con dejadez nietchezana [sic] de fuertes y débiles.”

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Y si bien el argumento de la reseña de Horizonte reconoce cierta admiración hacia la pujanza estadounidense, establece una sustancial diferencia de carácter entre latinos y sajones, de tal suerte que, al continuar el reclamo, el texto pregunta retóricamente a Hidalgo si acaso ha olvidado que los mexicanos “somos otra raza”, con su propia “manera de desenvolverse”, y si acaso ha de llegar “el norteamericano” a tierras mexicanas será por invitación expresa, cuando “lo hayamos seguido en su forma de vida abierta a todas las luchas del esfuerzo”; pero aún cuando eso suceda, advierte, “encontrará que a pesar del tumulto de la industria todavía desperdiciamos la existencia en la contemplación y el ensueño de la vida interior, y se irá de nosotros un poco despechado.”

Luego de hacer la rectificación política a las apreciaciones de Hidalgo, la reseña de Horizonte pasa, ahora sí, a hablar de la antología. En primer lugar, defiende la preeminencia de Huidobro como protagonista de la renovación de la lírica en lengua española y denuncia que algunos poetas españoles quieren negarle ese mérito, como Guillermo de Torre, quien, afirma la reseña, no pasa de ser un “periodiquero”.

El texto de Horizonte expresa su desacuerdo por la ausencia de poetas centroamericanos que, a pesar de la ignorancia de Hidalgo, existen y merecen ser tomados en cuenta por “la obra de protesta que han emprendido”. Entre los autores centroamericanos dignos de destacar, la reseña menciona al guatemalteco David Vela, hermano de Arqueles Vela, quien encabezaba su propia pandilla vanguardista en aquel país y gracias a este contacto, el estridentismo hizo ruido también en la región.

El texto de Horizonte ofrece además un dato importante: afirma que por entonces Manuel Maples Arce había ya comenzado a solicitar a los poetas de la vanguardia americana materiales para confeccionar su propia antología, pero a petición expresa de los colegas sudamericanos, de que “no estorbase la obra”, había dejado en suspenso el trabajo, sin embargo advierte que “la próxima antología saldrá de México”. No sabemos el destino de tales esfuerzos antologadores de Maples Arce a nivel continental, sólo la ya mencionada y decepcionante Antología de la poesía mexicana moderna.

Finalmente, la reseña ofrece su respaldo a la selección de los 62 poetas, todo ellos “llenos de una seguridad de vida presente, algunos geniales”. Sin embargo no deja de reclamar la presencia de otros dos estridentistas: el poeta Salvador Gallardo y el prosista Arqueles Vela, pero más allá de éstos, asegura que “nadie falta” y retadoramente espeta: “¿Hay allí alguno que se crea con derecho a figurar? Que lo diga”.

En suma, lo que muestra la presencia de la voz estridentista en la polémica por el Índice de la nueva poesía americana, es que la vanguardia latinoamericana constituía un colectivo bien cohesionado y en comunicación constante. La revisión de esta en apariencia lejana polémica, revela además que el colectivo vanguardista sostenía un debate permanente, no sólo contra aquellos “pasatistas” que denostaban sus propuestas, sino también entre ellos mismos, todo como parte de la pugna por definir esa poética que se anunciaba como nueva.

Alberto Rodríguez González es un frustrado guitarrista de dedos torpes, que optó –irremediablemente– por las letras y las aulas, devino así en merolico exegístico: es bachiller, licenciado, especialista, maestro y doctor por las universidades de Guadalajara y la Autónoma Metropolitana. Como hermeneuta de casos difíciles y entuertos filológicos, ha estudiado devotamente la teoría del tiempo absurdo y las vanguardias artísticas, especialmente al poeta estridentista Germán List Arzubide, el hombre que no nació en ninguna parte y cuyos poemas nada significan. En la Universidad Autónoma Metropolitana ha publicado los artículos “La poética presentista de Germán List Arzubide” y “Testimonio, narratividad e imaginarios sociales en la epopeya estridentista”.

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