3 poemas de «La canción de los ahogados»

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En este quinto número de Terraplén presentamos una brevísima muestra de La canción de los ahogados, libro ganador del  XXX Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, del poeta acapulqueño Antonio Salinas.

Acapulco es un territorio alimentado por la nostalgia. En Acapulco algo que dejó de ser en algún momento brilla con tristeza,  obsesivamente, en la mente de sus habitantes. Un Acapulco público y un Acapulco privado, de padre y hermanos, de antiguas novias, es lo que se reconstruye en estos poemas.

La lluvia es triste porque nos recuerda cuando fuimos peces.

Ramón Gómez de la Serna

 

 

 

El pez fue sacrificado por varios años en la piedra del pelícano.

Todavía no existían los domingos

cuando las amas de casa iban a comprar muy temprano a la pescadería.

En esos días en que el pez estaba confundido no existían los restaurantes sobre la playa,

cómo decir que el miedo era un mercado con las cortinas cerradas,

no había hongos ni algas donde calentarse hasta que el pez salió a la orilla.

 

Después de la lluvia

el estómago es una manada de búfalos al descampado.

Las moscas se amontonan en la casa,

el silencio huele a choquia.

No hay premisa,

el hambre duele igual que una espina de pescado en la garganta.

El mercado es un gato,

va de un local a otro,

su maullar se pierde entre las fondas de comida,

se cuela sigiloso por los pasillos,

da un giro de 360 grados en el aire.

El pescado está en el fuego.

 

 

Encuentran a dos pescadores

después de siete noches de zarpar.

Salieron de playa Manzanillo,

uno de ellos murió a los cuatro días

luego de que una ola volteara

la lancha en altamar.

Ambos se abrazaron a una hielera;

comían pájaros, tortugas,

tomaban agua de las raíces

de las plantas y de la lluvia

que se encontraron en el naufragio.

Quien sobrevivió ––deliraba––,

dijo llamarse Andrés y vivir en el 421

de la avenida Adolfo López Mateos

––casa de Johnny Weissmüller––,

y tener amigos en Hollywood.

Vestía bermuda roja y camisa a cuadros.

Entre los hombros (quemados por los rayos del sol),

el tatuaje de un pez cocinero.

 

Antonio Salinas (Acapulco, 1977) ha publicado en las revistas Tierra Adentro, Punto de partida, La Cuiria, El Universo del Búho, Atrás de la Raya y en la revista electrónica de literatura Círculo de poesía. Está incluido en las antologías Vértigo de los aires (encuentro iberoamericano 2009), 40 barcos de guerra (2009) Cuentos y Poemas triunfadores del certamen María Luisa Ocampo (2008) El color de la blancura (2000). Coautor del libro de cuentos Acapulco en su tinta (2004). Autor de los libros de poesía Azul como su nombre (2006). Premio Estatal de Poesía María Luisa Ocampo 2008 y Serial, publicado en el Fondo Editorial Tierra Adentro (2011) . Mención especial en el primer concurso de cuento corto Acapulco en su tinta 2004. Ha ganado en dos ocasiones la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Guerrero cuento 2006 y poesía 2008. Ganó el XXX Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta.

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