Bella sin alma

Sin título2 - Bella sin alma
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Una chica, aspirante a modelo o alguna basura por el estilo, me envía un mensaje a mi sitio de Internet con tres flamantes preguntas:

  1. ¿Por qué me agregaste?
  2. ¿Quién eres tú?
  3. ¿Qué hizo Coelho para que lo odies?

Respondí de la forma más simple, honesta y sobria posible. Le dije: “Muñeca, no tengo puta idea de por qué te agregué y si no estás de acuerdo bórrame o vete al demonio. Tampoco tengo puta idea de quién rayos soy y si lo supiera, no te lo diría. Y sobre el asunto Coelho me pregunto cómo sabes que lo odio si no sabes quién carajos soy. Mis mejores deseos con la venta de tu cuerpo y el resto de tu bella e inútil humanidad”.

En vez de borrarme la chica me envió tres nuevas preguntas:

  1. ¿Al fin odias o no a Coelho?
  2. ¿Sabías que en Google hay mucha información sobre ti?
  3. ¿Estás molesto conmigo?

Antes de responder entré al perfil de esta chica. Más de trescientas fotos, algunos datos biográficos y los nombres de sus ídolos: Coelho, Paulina Rubio, Osho y una larga lista de trastos balbuceantes. Me detuve en algunas de sus fotos: bella carne empacada al vacío lista para ofrecerse al mejor postor con tal de obtener alguna portada y todos esos detritus que las bellas chicas aspirantes a modelo o alguna mierda por el estilo llaman “llegar a algo”. Esta vez traté de ser más directo en mis respuestas, no quería que intentando descifrar mis palabras aquella pobre chica sufriera la rotura de un aneurisma. Le dije: “Nena bella, olvida a Coelho y piensa en mí. Coelho es un largo eslogan de mierda bonachona e inconducente. Olvida a Google, muñeca. Google es sólo un inmenso basurero virtual construido con los desechos de nuestras mentiras. No estoy molesto contigo, si vienes esta noche a buscarme te prometo inocularte un alma, una cálida, suave y sensible alma. Una que encaje perfectamente entre tus huesos y encienda tu corazón y lleve alguna idea a tu mente. Nena, si tocas esta noche mi puerta pondré pensamientos en tu mente para que no esté tan oscura y vacía”.

Dos días después me mandó un mensaje:

“Eres extraño Efraim y me gustaría conocerte, pero mi novio es muy celoso. Ahora está en la cárcel, pero sale pronto. Igual sus ‘muchachos’ me siguen día y noche. Me alegra que hayas aceptado a Coelho, seguro que si lo lees vas a lograr encontrarte contigo mismo y sabrás quién eres. A mí me pasó, antes no sabía quien era. No entiendo todo lo que dices, pero creo que en el fondo eres una persona tierna. No voy a borrarte de mis contactos y si puedes, escribe algún comentario en mis fotos. Te mando un beso y una onda de buena energía positiva.”

No sé qué pensarán ustedes pero siento escalofríos cada vez que pienso en ella. Imagino las palabras intentando abrirse paso en su pequeña mente. Imagino a miles, quizá millones, de criaturas como ella. Es innegable que las colombianas son bellas y cuando no lo son tienen una chispa que se parece a la belleza. Al mismo tiempo suelen tener una estrechez mental exasperante. No hablo de la inteligencia funcional o la astucia, eso les sobra. Pero de qué sirve estar en el puerco mundo ignorando qué es y para qué sirve estar vivos. Ignorando qué hace que zumben los insectos y rían los pájaros. Cierto que millones de hombres son tan huecos como esa chica, pero a mí los hombres no me importan un pito. Adoro a las mujeres, las sueño, las deseo, las necesito como el aire. Existo para mover sus mentes y llevar sus cuerpos al delirio. Y por eso odio que se entreguen y sometan a pendejos machistas descerebrados. Las sueño liberadas de su arquetipo, llenas de sí mismas. Mientras el cansancio del día me vence pienso en ella, en esa pobre, bella y espléndida niña sin alma.

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Written by Efraim Medina

Efraim Medina

Autorretrato

Me llamo Efraim Medina Reyes, mido 1.87 m y peso 83 kg. Nací en Ciudad Inmóvil (Cartagena de Indias) y vivo entre Colombia y el resto del mundo. En la adolescencia realicé 14 combates como púgil amateur sin conocer la victoria (es mi único record perfecto). A final de los ochenta tuve una impresionante racha de novias gordas. Escribo libros de toda índole, he publicado algunos: Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, Sexualidad de la Pantera Rosa y Lo que todavía no sabes del pez hielo (novelas). Cinema árbol, Sarah y las ballenas (relatos). Chupa, nena, pero despacio, Pistoleros/Putas y Dementes (poemas). Tengo una banda llamada 7 Torpes; nuestro primer álbum Canciones mediocres vendió 9 copias y el segundo Canciones aún más mediocres no pudo superarlo. Ahora estamos por lanzar el álbum La forma del vacío. He escrito y dirigido teatro y cine, entre mis películas podría destacar Tres horas mirando un chimpancé y Eso no me infla la banana. En 1995 y 1997 gané el Premio Nacional de Literatura, antes ya había ganado una veintena de otros asquerosos premios en todos los géneros literarios. Escribo para la revista italiana Internazionale y la colombiana Soho. He sido jurado del Festival Internacional de Cine de Venecia y del Festival Internacional de Cine de Cartagena. Soy codirector del Carnaval Internacional de las Artes que se realiza cada año en Barranquilla (Colombia). Dirijo la multinacional Fracaso Ltda. Escribí, dirijo e interpreto el concierto experimental La Fiesta Vol 9. Mis próximos títulos incluyen las novelas Bluesman/songs&stories y La mejor cosa que nunca tendrás. No fumo, pero bailo.