Cajita feliz

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1. Incrustación: Prólogo, Cosmopolita

“Estos poemas fueron escritos teniendo en cuenta la forma en que mi generación se relaciona con las citas y el collage. Después de una visita a la colección de muebles del Metropolitan Museum, durante la cual estuve mirando los muebles con incrustaciones, seguida de un encuentro en otro museo con una de las cajas de Joseph Cornell, en la que una postal estaba clavada con un sujetador de pelo, la primera Incrustación había nacido.” ¿A qué generación y a qué relación con las citas y el collage se refiere Donna Stonecipher? ¿A los poetas que en la preparatoria se enfrentaron al cúmulo de referencias de Tierra baldía, Los cantos y las diversas prácticas orientales de la reescritura y la apropiación? ¿A los herederos del surrealismo y las vanguardias? ¿A los desorientados que el lunes leen un periódico de chismes y el miércoles hojean la obra reunida de Montalbetti? Cambio. Las preguntas deberían ser: cómo me relaciono con las citas y el collage, cómo utilizo esas herramientas y cómo los otros han conformado mi voz. Respecto a la aparición de Cornell, ¿cómo entenderla? ¿Stonecipher anda por sus lecturas en busca de pequeños objetos olvidados, de basura, de piedras, de pedazos de mapas rotos con el fin de colocarlos en poemas-caja? Citas que son idénticas al traje de baño que usamos durante el primer viaje que hicimos a la playa, a las paletas de caramelo que al morderlas se incrustaban entre las muelas, al perro maltés que tu padre temía y que sin embargo cada noche sacaba a pasear. Antes de abrir la primer caja, Wallace Stevens se presenta con un sombrero con forma de conejo del que saca una guía de turismo y estas palabras: “Las citas tienen un interés especial, ya que uno es incapaz de citar algo que no sean sus propias palabras, quienquiera que las haya escrito”.

Ella había subido todas las escaleras del placer y se sintió chocada cuando, al llegar hasta arriba, no encontró nada. Por lo tanto el placer tiene un techo invisible: o, dicho de otro modo, la idea de un placer mayor puede tener lugar en la mente, pero el hecho real de un mayor placer no puede ocurrir en el cuerpo. La muchacha que yacía al lado de su cama no podía dejar de meter la mano en la bolsa de los dulces con forma de corazón.

2. Incrustación: Marcel Proust, Chartres

Si alguna vez utilizo tarjetas de presentación, en lugar de mi nombre, por los dos lados habrá un párrafo de Proust, quizá el último de A la sombra de las muchachas en flor, en una fuente diminuta pero hermosa. Algunos de mis años los he nombrado con autores de novelas que he leído durante ese periodo, existen las eras: Clarín, Flaubert, Foster Wallace, pero la más querida, es el año difícil para mí, donde Marcel Proust durante meses pasó absorto ante las fachadas de las iglesias, despertándose muy tarde esperando que en el periódico apareciera un escrito suyo y que cuando sucedió fue incapaz de reconocer.

El guía con anteojos le dijo al grupo de estudiantes visitando Chartres que los vitrales no eran solamente lindos, sino que de hecho eran mensajes para los analfabetos. Años después, uno de los estudiantes recordaría este episodio, mientras estaba leyendo en un escritorio delante de una ventana, reflexionando: ¿hay alguna belleza que no haya nacido de la posición del misionero?

¿Tiene cada una de las ciudades pequeñas un castillo en desuso? ¿cada castillo en desuso de las ciudades pequeñas tiene aquí un parque?, ¿cada parque de los castillos en desuso de las ciudades pequeñas tiene un laberinto? ¿tiene cada laberinto de los parques de los castillos en desuso de las ciudades pequeñas de por aquí un problema con un jardín formal donde las violetas blancas florecen en la forma de una fleur-de-lys?

“Toda pintura es, de alguna forma, una naturaleza muerta”

3. Incrustación: CCCP, utopías

En casa mi padre nunca habló de política. Mi madre nunca lo contradijo. Así que la primera vez que supe el significado de las siglas de los países soviéticos fue durante un partido de futbol, se notaba que el comentarista se había tardado varios días en aprenderse esas palabras. Después en el libro de Ciencias Naturales de tercer grado había fotos de Gagarin con aquel casco de letras rojas. En los noticieros comenzaron las informaciones sobre la Perestroika y se hacían apuestas sobre el origen y la forma del lunar de Gorbachov. Varias décadas después de la caída del muro de Berlín, los académicos y dirigentes de izquierda de mi país perteneciente al tercer mundo (devaluaciones cada dos minutos como comercial de Coca-Cola) creían que la utopía llegaría al combinar un modelo marxista-leninista-europadeleste que viniera junto a una cajita feliz y un muñeco de plástico indestructible.

El turista con resaca compró feliz la polera con las letras CCCP, aunque no podía decir con seguridad qué es lo que querían decir. Ella nos dijo con el ceño ligeramente fruncido que ella había crecido en la Stalinallee, luego en la Karl-Marx-Allee, y luego otra vez la Stalinallee (en su mente).

Esa noche la chica con la bolsa de DDR se encontró en un bar con el muchacho con la polera de la CCCP. La Historia no registra lo que vino después –la atracción fatal, el culto al héroe, la erección de monumentos, los pactos y la ruptura de los pactos, la amarga e inevitable disolución en estados soberanos nuevamente.

4. Incrustación: tatuajes

Tengo cita a las 4 pm. Llego 20 minutos antes. Me gusta curiosear en las vitrinas: aros, extensiones, fotografías de tatuajes que cubren la espalda. La recepcionista atiende una llamada telefónica y avisa a mi tatuador. Entrego los diseños, un mapa antiguo y un verso. La chica comenta que desde hace unos años ponerse palabras o frases está de moda, algunas le dan risa porque seguro nadie las entenderá ¿quién habla élfico o quién así de primeras entiende un poema en japonés? El verso que me hacen está en mi brazo izquierdo a la altura del codo, muy pocas personas lo notan, cuando lo hacen me preguntan por el significado, nunca por el autor. Esas palabras son parte de mi cuerpo, casi nadie pensaría que cometí un plagio o que debo pagar derechos de autor a Pound, “no le copien al copión maravilloso de Ezra”. Esa línea, lynx-purr amid sea, es una caja-cita que no debo aclarar del todo de dónde la robé.

La infancia es miniatura. La memoria es miniatura. La estrellas son, después de todo, miniatura. El verano no era miniatura, nunca es miniatura, el verano entre las torres, entre las carreteras parecidas a un trébol. El primer día de Agosto fue seguido por la primera noche de Agosto. Tú me alimentaste con pastelitos rosados y yo soñé con destrucción.

Cosmopolita de Donna Stonecipher fue traducido por Cristián Gómez Olivares para Ediciones Liliputienses.

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Written by Jorge Posada

Jorge Posada

Jorge Posada (1980). Autor de La belleza son los aeropuertos vacíos (Liliputienses, España, 2013), Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, Argentina, 2012) y Costa sin mar (UAM, México, 2012) En 2014 publicó los cuadernos Desglace (Aguadulce, Puerto Rico) y Canciones de la dependencia sexual (Bongobooks, Mexico). Es coautor junto a la fotógrafa Vanesa Capitane de Youthland (Clickpress, EU, 2015). Colabora en Playboy, Punto en línea (UNAM), Transtierros, Poesía Mexa y VozEd.