Donnie Darko

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

A ver, una forma de empezar esto sería la definición de “película de culto”, pero ya de por sí me cuesta definir culto y eso que estudié antropología, y película… Bueno que sea una forma, no quiere decir que sea la mejor. El tema es que llegué a Donnie Darko tras varios comentarios de amigos que no suelen ver cine por fuera de las grandes cadenas comerciales, o al menos no son tan asiduos como yo, pero tras el tercer comentario de “¿cómo no la viste? es una de las mejores películas que vi”, y la más osada “es una de las mejores películas de la historia del cine”, y ahí para macho, que no empiezo con Coppola (padre e hija), ni con Cassavetes, ni con Antonioni, ni hablar de Godard o Fritz Lang, pero así a la ligera hablar de una de las mejores…. Bueno, me dije, habrá que verla, friens chu mi friens y decido ver (léase con sarcasmo y ojos revoleados ) ¡¡¡DONNIE DARKO!!!

Entonces, termina la película, me quedo pasmado, silencio, mi cuerpo pétreo, prendo un cigarrillo y pienso (ahora que escribo esto ya deje de fumar, pero la primera vez que la vi aún fumaba*), cigarrillo mediante, pienso, respiro profundo y me cago de risa: ¿ésta es una de las mejores de la historia del cine?, no adorarán al falso ídolo muchachos…

Para hacerla corta de tanta retórica, Donnie es un muchacho que se muere o no, porque en la película se confunde ineptitud narrativa con “diégesis abierta” y “brillantez del guión” como leía por ahí. Pero la cosa es que en el interludio en el que supuestamente no sabemos si está muerto o acaso está por morir y sólo le quedan 28 días de vida, se suceden diversas y dispares situaciones.

Básicamente este muchacho Donnie, es agitado por un conejo bufarra que le hace realizar diversos actos “vandálicos” que él, mitad placer, mitad miedo, ejecuta sin chistar. Donnie prende fuego a la casa de un maestro pedófilo; Donnie increpa a una católica ortodoxa “anárquicamente” (es increíble como el director puede abordar un ícono trillado hasta el hartazgo y ni siquiera llegar a una repitencia safable); Donnie desacredita a los docentes de su escuela en pleno evento lectivo (¡¡¡viva la revolución!!! Ah, no, ¿no era esa la idea?).

Donnie se ve atraído por una chica, pero como es un “adolescente atormentado” le cuesta y prefiere evadirse, porque es un “adolescente atormentado”… ¿Ya lo había escrito?, ¡perdón! …como lo muestran hasta el hartazgo. Quizás el director presume que la repetición de un hecho lo vuelve verdadero o justo, y quizás su “genialidad narrativa” me haya influenciado.

Acaso una sublimación esquizofrénica, acaso un sexto sentido sin el financiamiento de la industria, la cosa es que el muchacho este, con los ojitos desorientados y ropita sucia, se pretende un paria social, con tendencias hacia la entropía, la cual sólo quiebra con el descubrimiento de un libro de física. Entonces “el director nos deleita con un nuevo nivel de sentido”: ¿Está Donnie atrapado en un agujero de gusano?, ¿es el espacio tiempo roto por una muerte que no sucedió y entonces el balance de la realidad posible, presente pasada y futura ha naufragado? Puede que sea todo esto y más porque es una “película de culto” y tiene una “trama abierta que te deja pensando”.

La cosa es que la concatenación de indicios lineales, pero no resolutivos, nos lleva a que Donnie vuelve al punto cero, acaso consigue manipular el futuro, usando una brecha en el espacio-tiempo, y luego de vivir alocadas experiencias, se mete en su cama y la película que es tan genial y conclusiva nos muestra otra vez la secuencia inicial pero ahora súper cool después de las andanzas del muchacho y el conejo pseudo-tétrico ahora desaparece porque era parte, o no, de la fantasía del bepi, o acaso un viajero en el tiempo, o una proyección, o un alter ego, o era un personaje de otro guión que se le coló al director, lo que explicaría mucho, de hecho, porque el conejo este, mezcla de iconografía lyncheana, lime lisérgico, desaparece.

Donnie muere y la película termina; y ahí sí, dale nene, tenés que decir guau, o mejor, poner cara de póker corte como con El origen… “No entendí nada, debe ser reinteligente”. Miras a tus contertulios, todos con los ojos como el dos de oro, entre la vergüenza por preguntar y la duda, sin hablar asienten mecánicamente con la cabeza.

El suspenso que propone, no suspensa; es un juego de lo obvio teñido de secuencias pseudo-oníricas que nos tratan de camuflar una ineficacia narrativa. Muchos se han dado en criticar los efectos especiales de esta película, que si bien no son la gran cosa… de hecho no son buenos, lejos están de ser su problema mayor, eso será una cuestión de financiación o criterio estético; pero muchachos, regla de tres simple, si la historia es buena el plano se la banca y por mas salto de eje o falta de continuidad la gente se queda con la historia, que lo conmueve, increpa, condiciona, involucra, etcétera.

Pero con Donnie Darko nos quedamos con una ineficacia narrativa que acompañada con efectos de video de cumpleaños de quince (no los especiales, sino los narrativos), que nos quieren hacer pasar por cine arte, excéntrico, “de culto”.

Este film es un recopilación de lugares comunes: la escuela, el psicólogo, la “perturbación adolescente” (otra vez), un discurso pseudo-progre antisistema (pero hasta ahí nomás, no sea cosa que uno vaya a irse del cine sin pagar la entrada), una mezcla de fetiches de un director que naufragó en tratar de levantar el guante del relato oscuro y complejo sobre la sociedad americana que pinta Lynch en su cine… No digo esto porque crea se parecen, sino porque muchos elementos de la puesta sugieren o pretenden sugerir una vinculación con esta estética (conejo gigante por si tenías dudas).

Pero más allá de todo, la falla real de esta película, no es lo que es, sino lo que pretende ser, el director tenía una idea buena…. ponele… pero se jugó más al artificio estético, la luz fría, los Íconos ochentosos harto trillados, antes que a una película que pudo haber sido.

El planteo original no es malo. No es brillante, pero pudiera haberse hecho algo no tan naif. El tema es que el director se jugó más por figurar que por dirigir, entonces recopilando planos interesantes puede que logremos hacer un buen video clip de alguna banda de new metal californiana, o acaso un corto decente.

Esta película que se pretende original y trasgresora, no es más que un juego al cual no queremos volver a jugar, el suspenso naufraga una vez develado el relato y su fin, sólo nos queda la gracia, o no, de cómo se construyó el artificio y una sensación de que nos están tomando el pelo, tan burdamente como Donnie a sus maestros.

Ahora bien, la película tiene al menos la incesante lucha del protagonista, Jake Gyllenhaal, por sacar a flote esto. No es brillante como actor, pero si algo es rescatable del film, es su composición de un personaje vacuo que el enriquece más por personalidad del actor que por atributos del guión.

*Ahora que publico esto ya volví a fumar.

Donnie Darko (2001) Richard Kelly, Jake Gyllenhaal, Jena Malone, Mary McDonnell

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Written by Mauro Zanier

Mauro Zanier

Mauro Zanier es fotógrafo, camarógrafo, editor de vídeo y director de fotografía egresado de Realización Integral de Cine y Televisión en Centro de Investigación Cinematográfica (CIC), Camarógrafo Gaffer CFP SICA, fotografía analógica en Foto Club Buenos Aires y Guión en el Taller de cine Raúl Perrone, Buenos Aires, Argentina.