De rockstars y simulacros de entrevistas

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“Hay mujeres que necesitan ser violadas”, dijo Gustavo El Pelado Cordera, famoso cantante conocido por su participación en la banda argentina Bersuit Vergarabat. Estas palabras fueron pronunciadas durante un simulacro de rueda de prensa en una escuela de periodismo. A esta escandalosa declaración se le suma: “Es una aberración de la ley que si una pendeja de 16 años con la concha caliente quiere coger con vos, vos no te las puedas coger”, lo cual, a simple vista, se trata de un acto repudiable en todo sentido.

Por obvias razones esto provocó la indignación de miles de personas y organizaciones en pro de los derechos de la mujer a lo largo y ancho de Latinoamérica. Sus palabras fueron replicadas por medios argentinos llegando, a través de las redes sociales, a todos los lectores de habla hispana. Pero ¿qué pasó? ¿Cómo fue que un emblema del rock en español, con casi tres décadas sobre el escenario y un largo historial de activismo social terminó por decir semejante barbaridad? He aquí la historia hasta el momento:

El sábado 8 de agosto del 2016, Gustavo Cordera fue invitado a participar en un simulacro periodístico en la escuela Tea Arte, durante el mismo, los alumnos podían hacerle cualquier pregunta con la condición de que las respuestas no salieran del salón de clases, tampoco se permitía la grabación en audio o video del ejercicio.

Con estas reglas tan claras ¿cómo fue que se supo de las declaraciones de El Pelado? Fácil, alguien ignoró las normas y ese alguien se llama Jonatan Dalinger, quien además de ser estudiante de periodismo se desenvuelve como corresponsal y cronista en medios musicales argentinos como El Cuartel del Metal y El Trasfondo Webzine. El joven reportero publicó en su cuenta personal de Facebook una queja en la incluía las citas previamente mencionadas, además de otras en las que menosprecia a sus ex compañeros de Bersuit.

Con esta poca información podemos debatir sobre si el periodista hizo bien al revelar las palabras de Cordera a pesar de que el cantante las expresó en confidencia, en un salón de clases. Sí, un salón de clases pero de periodistas. Esto me hace recordar una anécdota contada en un seminario de periodismo, no la recuerdo bien pero va más o menos así:

Un ejecutivo de una disquera, durante una convivencia con varios amigos reporteros, se le ocurrió reconocer que la payola (el acto de pagar a un locutor de radio para que pase cierto contenido) existía y que él la había practicado. Al día siguiente fue noticia nacional. El ejecutivo se sintió traicionado y preguntó por qué le habían jugado chueco si se supone que lo había dicho entre amigos. La respuesta era simple, no eran amigos, eran periodistas.

Ante esto, Cordera se vio muy inocente al confiar en que sus palabras no iban a trascender más allá de las cuatro paredes del salón de clase. Lo cual plantea una pregunta: ¿cómo una persona pública, con más de 30 años de experiencia, puede ser tan inocente? Según Gustavo, no lo fue.

El periódico argentino La Nación, se encargó de publicar el lado de la historia de El Pelado. Durante una entrevista, el cantante explicó que se trataba de un ejercicio periodístico, una simulación y una provocación para que los alumnos entraran en shock y se animaran a hacer más preguntas en un ambiente de entrevista hostil. También declaró que sus frases estaban fuera de contexto.

Pero ¿cuál es el contexto?

Simple: Gustavo respondió a una pregunta sobre el cantante Cristian Aldana, vocalista de El otro yo, acerca de las acusaciones que ha recibido de violar a una joven menor de edad. Cordera dijo que en su afán de provocar una reacción de alerta en los estudiantes, se puso en el lugar del violador, por lo que su error consistió en no explicar a su audiencia que se trataba de una mera actuación, o al menos eso dijo al reportero de La Nación.

En la misma entrevista declaró que jamás participaría en un acto así y que su compañero de profesión merece ir preso por lo que hizo, si es que lo hizo. Además dijo ser miembro de bastantes organizaciones de derechos humanos y civiles, además de ser participante activo de las Abuelas de Plaza de Mayo, organismo que se dedica a denunciar a los desaparecidos durante la dictadura.

También se le preguntó si estaba consciente de lo que había dicho, a lo que respondió:

“Sí claro. Por supuesto que estaba consciente. Y sabía perfectamente que estaba provocando. Si hubiese sido una nota, si sé que es algo que se va a transmitir a los demás seres humanos del mundo, yo iba a decir realmente lo que siento y lo que pienso de verdad. Realmente pensé que la gente había entendido que se trataba de un ejercicio. ¿Qué pensás de una violación? Y yo te digo que esta mal. ¿Qué pensás de un genocidio? Que está mal. Me pongo un cassette y no hay nota.”

Claro que esta entrevista y sus palabras no sirvieron más que para avivar más el resentimiento hacia el personaje y sus declaraciones originales. En pocas palabras nadie le creyó. No importa su historial en el activismo, sus letras, sus denuncias, su lucha incansable por la igualdad -de género, económica y social-. No, nada de eso importa, la prensa tomó la decisión de crucificarlo y no hay marcha atrás. ¿Por qué creer lo malo y no creer lo bueno?

Para finalizar, me gustaría compartir otra anécdota que se vivió en un salón de clases de periodismo, esta vez en México:

Johnny Indovina, cantante, compositor y fundador de la banda de rock gótico Human Drama se presenta a la clase de periodismo musical del profesor Arturo J. Flores para realizar un ejercicio periodístico similar al que hiciera Cordera. Una joven, aprendiz del mejor oficio del mundo, el periodismo, le hace una pregunta que molesta al cantante: ¿Sabes decir alguna palabra en español? Johnny le dice que sólo le responderá la pregunta porque sabe que se trata de una estudiante, la regaña por no hacer cuestionamientos con mayor substancia. También le dice que de tratarse de una entrevista formal ya se hubiera levantado ante tan absurdo interrogante. El cantante sabía que se trataba de un acto de enseñanza.

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Written by Ruy Martínez

Ruy Martínez

Ruy Martínez es músico de profesión, periodista de oficio. Colaborador de Indie Rocks!, Yaconic y ex editor de Revista Kuadro; además de ha publicado en Gamer Style y Revista Mosca. Formó parte del jurado que eligió las mejores 50 canciones de la historia en el especial musical de la revista Playboy México.