Fragmentos de “Vietnam”, de Mario Montalbetti

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En este cuarto número de Terraplén, tenemos el honor de presentarles una selección de fragmentos de “Vietnam”, poema de Mario Montalbetti (Lima 1953), incluido en el libro Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva), editada este año por la editorial mexicana Mangos de hacha. Vietnam, deambular en medio de un entorno extraño: “Observando cómo se dice —oyendo—, oyendo y observando cómo se mueve y avanza un poema en medio de una quietud abierta, desolada”, escribe Eduardo Milán en la contratapa del libro. Vietnam resulta encuentro violento con otra lengua, con otros cuerpos,, con otras violencias, es el resultado del choque, residuo de asimilación corporal y reflexiva a través de, en palabras de Milán, “un fraseo breve, suspendido, que cuenta, sin contar, con el silencio inmediato que se apodera de una línea, la comprime y la suelta”.

Vietnam (fragmentos)

No hablo vietnamita

pero sé que el color del tiempo no es azul.

Apartado del camino veo los astros

al fondo de la noche, ahí donde no hay vida

ni estructura psíquica (amor, basura) que valga.

Mucha nada, en cambio, dispuesta

a acabar con todo, instantáneamente.

Ya no hay constelaciones, los dragones

se pierden en batallas inútiles, los arados decaen.

Por eso las soluciones psicológicas no sirven para nada

y en vano arrean los aurigas sus caballerías.

Sin estar seguro de apartarme del camino

me hago a un lado

a ver los astros al fondo de la noche.

En el gran colisionador de hadrones

lanzo dos palabras, una contra otra.

Nada ocurre.

El único homenaje del lenguaje a este mundo

es llorar a destiempo.

Con el tiempo

mi dinero pertenecerá a otro

pero mis ideas no.

Mis ideas no sobrevivirán.

Esa es mi única victoria

contra el capitalismo.

No hay soluciones psicológicas

así como no hay cancilleres

ni verdad en los hombres

que pasean a sus perros.

La fotografía

de la punta del iceberg

es la punta del iceberg.

Gotas de lluvia sobre hojas de plátano.

Bendecida sea la lengua

en la que se pueda descubrir

esta desolación.

Trato de apegarme a ella.

Tal vez, tal vez no.

De haberlo sabido,

hubiera escogido otra

o hablar solo.

Si ma está en reposo es un fantasma,

si ma asciende es una tumba,

si ma desciende es un caballo,

incluso una semilla de arroz

es ma

Ahora mi camisa está sucia.

busco las tablas.

Busco complacer:

Tiendo la cama, preparo la comida,

saco la basura,

me hago a un lado.

En mis ratos libres escribo

para no complacer.

para no complacer

Escribo para contener

mi distancia con lo humano.

Escribo para estar solo,

para no ser poeta.

Escribir es abandonar el camino.

Escribir es no hacer camino.

El cuerpo es un lugar.

El amor

es una postura que adoptamos

en ese lugar. Una arquitectura.

El amor es la arquitectura de no entender.

El primer rostro que vemos

nos habla en una lengua

indescifrable. Nos pone en camino.

Dice que nos ama.

Dice que nos ama.

Y nosotros amamos de vuelta.

sin entender. No ser entendidos.

Con la violencia de no entender.

No mil sino uno solo. Vietnam

SIMIO-Portada3 (1)

“Vietnam”, Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva), Mario Montalbetti, México: Mangos de Hacha, 2016.

Mario Montalbetti (Lima, 1953) es poeta lingüista. Hizo estudios de literatura y lingüística en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado los libros Perro Negro. 31 poemas, Fin Desierto, Llantos Eliseos, Cinco segundos de horizonte, El lenguaje es un revólver para dos, entre otros.

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