Apuntes para una teoría del Arte Verdadero y el Arte Falso. La fotografía de Luis Arturo Aguirre

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“Todo hombre ha de ser centro y, como tal, ampliarse mediante la comprensión de otros hombres.”

Leopoldo Zea, Discurso desde la marginación y la barbarie

 

Bello-bueno-verdadero no van juntos y feo-malo-falso tampoco, no en el Arte, no desde hace mucho tiempo. ¿Qué quiere decir esto? Pues que es posible el arte feo y verdadero o el arte bello y falso, como también es posible el arte bueno y feo o el arte malo y bello. Son tres sistemas distintos: uno lógico (verdadero/falso), uno ético (bueno/malo) y otro estético (bello/feo). Las categorías binarias de cada sistema se pueden mezclar de maneras extraordinarias, clasificando así nuestro arte de diversas maneras a partir de sistemas éticos, lógicos y estéticos o finalizando en estos; es esta la riqueza del Arte Moderno y Contemporáneo, en comparación con el pre-moderno que se limitaba sólo a categorías estéticas. En el lego existe la creencia (porque es creencia) que la tarea de las Artes es únicamente la investigación y producción estética, aunque es verdad que hay artes que exploran niveles éticos y, recientemente, lógicos. La división tradicional es más o menos así: ciencias, encargadas de lo lógico, artes, encargadas de lo estético y morales, encargada de lo ético. Ética, Estética y Lógica son también exploradas por la filosofía.

Existe una cantidad infinita de gustos tanto para el consumidor de arte como para el productor de arte, así que hablaré desde mis postura de consumidor de arte. Consumo arte verdadero, es decir, un arte lógico. Lo mío no es el arte bello, pues es sabido que arte bello, como el griego, podría ser juzgado desde un sistema ético (que incluye el político) y éticamente es un arte malo, en especial un arte injusto producto del sistema económico de esclavitud de la Grecia clásica. Por otro lado, también existe el arte éticamente bueno pero falso, es decir, el arte que contiene discursos buenos (bondadosos), pero que su exhibición y consumo son discordantes con el supuesto discurso ético que persigue; por ejemplo presentar un arte basado en un movimiento social en una feria de arte cuyos fines sean el consumo (en este caso, lo bondadoso se convierten en mercancía). Tales incoherencias, aún si alcanzasen la belleza, lo convierten en falso y éticamente malo.

Aclarado lo que busco en una obra de arte, seguiré con la obra de Luis Arturo Aguirre y sus Desvestidas. La fotografía tiene muchos discursos y formas, y la forma de las obras de Luis Arturo es una forma publicitaria y falsa, es decir, es la manera de fotografiar mercancías publicitarias: una marca de ropa, una botella de vino, la campaña comercial de una champaña, un vodka, del nuevo jugo de manzana o del nuevo bote de acrílico. Es fotografía publicitaria, técnicamente es publicidad; las técnicas manejadas y los contextos de estudio en las que los objetos son colocados corresponden al tratamiento publicitario. Formalmente no es fotografía artística. Tampoco hay una experimentación fotográfica, no hay una consciencia del medio, es decir de la cámara fotográfica, el instrumento pasa desapercibido, la cámara fotográfica es un medio, un instrumento del que el disparador de desvestidas no es consciente. Hablando de medios, podemos llegar al nivel ético-moral de una obra (la relación fines y medios), pero lo dejaremos para otra ocasión y para otro artista.

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Ahora, los sujetos fotografiados. Los sujeto-objetos fotografiados son travestis, y con esto no quiero decir que el travestismo busca una objetivación (un tema que tal vez no compete a las artes). No hay en los sujetos fotografiados un cambio esencial[1], no es tampoco la forma ‘natural’ en la que estos sujetos se desenvuelven cotidianamente, no son sujetos cotidianos, están disfrazados, aunque hay que decir que todos nos disfrazamos en lo cotidiano, desde el momento en que un varón decide ponerse un pantalón en lugar de una falda, ya está optando por un disfraz, disfrazarse de hombre para salir a la calle. Todas nuestras actitudes cotidianas están llenas de travestismo.

En fin, los sujetos fotografiados son maquillados de maneras convencionales, enfocándose en el rostro y el cuerpo. El cuerpo es un cuerpo de varón, pero la cara es femenina. El sujeto fotográfico es un sujeto falso; no sabemos nada de los sujetos fotografiados porque no hay un fondo, son espectaculares, descontextualizados y abstraídos de su historia en fondos coloridos. No son objetos verdaderos, ninguno de ellos, son falsos. ¿Qué tenemos entonces? Una técnica fotográfica falsa con sujetos fotográficos falsos. Un doble negativo, una doble negación. Una doble negación que desde un sistema lógico convierte al arte de Luis Arturo Aguirre en un arte verdadero. Lógicamente, tenemos arte. Desvestidas de Luis Arturo Aguirre es arte verdadero.

[1] Es decir, referente a la escencia, cambios en la escencia; son cambios formales, es decir, de forma.

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Written by Oliver Terrones

Oliver Terrones

Oliver Terrones (Ciudad de México, 1992) es bloger, diseñador editorial, gráfico y artista del bricolaje. Estudió Diseño y Comunicación Visual en la Facultad de Artes y Diseño de la UNAM y Antropología Social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, propone la comunicación de cibernética, arte procesual y artesanía, acercando de maneras de-generadas Arte y Antropología Social.