Juan y la Borrega, acercamiento a la violencia en México a través del cine

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Juan y la Borrega es un cortometraje escrito y dirigido por J. Xavier Velasco realizado hace 5 años. Juan es un empleado gris, desaparecido en el trajín maquinal de una costumbre gris, obsesivo, que un día de golpe es víctima de un acto violento. Se trata de una historia sobre la violencia urbana, pero abordada desde un punto de vista peculiar, ya que la idea es que la violencia puede producir un cambio a mejor, en determinados casos. Terraplén platicó con J. Xavier Velasco y con Manuel Domínguez, actor que interpretó a Juan.

T: ¿Cómo surge Juan y la Borrega?

JXV: La idea de la historia viene de varias fuentes, pero principalmente se deriva de la llegada de la violencia a mi ciudad natal Xalapa con la entrada de los Zetas. Comencé a darle vueltas a la idea de cómo la violencia nos impacta y nos cambia de diferentes maneras y combiné esta idea con un personaje derivado de mi experiencia (nueva en aquél momento) de vivir en el DF. Pensaba en hacer una historia en donde un personaje es impactado por la violencia y le cambia la vida.

T: Juan, es un personaje que dice mucho. Un hombre gris, temeroso, opacado a quien de pronto golpea la violencia. Quizá es muy simbólico.

JXV: Sí es. Hay un par de simbolismos que ayudan a hacer más claro su cambio, por ejemplo, un rasgo de personaje es que es una persona que vive cómodo en una rutina muy estricta que no le permite darse la oportunidad de ver más allá y esto está planteado a través del tiempo, la rigidez y métrica del tiempo a través de su reloj que ve a cada momento para cerciorarse de que está desarrollando su rutina correctamente. Prepara su café a manera de ritual, lo toma con crema y azúcar, sin embargo después del evento lo bebe negro, dándose la oportunidad de probar algo diferente. En cierto modo es víctima de sus propias ataduras y necesita de un evento tremendo que lo sacuda para poder liberarse de ellas

T: Manuel, tú que interpretaste a Juan, a ti ¿qué te dice el personaje? ¿Qué crees que pudiste crear con el personaje?

MD: El retrato de una de las víctimas más comunes en cualquier parte del mundo: aquél que está muerto sin saberlo. Alguien compadecible y al mismo tiempo aterrador. A Juan, la muerte de la figura paterna lo vuelve a la vida. Abandona esa zona de confort situada en la escala de grises. No hay situación, a menos que sea tan radical como la que él presencia, que saque a los zombies de donde están.

T: ¿Podríamos decir que Juan y la Borrega es un retrato simbólico de una sociedad golpeada por la violencia, pero al mismo tiempo con el mensaje implícito de que el momento de crisis es un punto de crecimiento se aprovecha?

JXV: En este caso considero que sí. Mi intensión era plantear una violencia cruda, nada estilizada para transmitir esa idea más claramente. Juan, salió librado pero su jefe no lo logra y tiene una muerte violente, esto creo que refleja lo que mencionas.

M: ¡Así mismo! Aunque no sé qué tan simbólico. A mí me parece bastante realista.

T: Manuel, cuéntanos de tu experiencia trabajando con Xavier.

MD: Nos conocimos hace como 16 años más o menos, los dos experimentando; yo la dirección de teatro y él, la de cine (video). Nos hicimos compas de volada y hubo click con los discursos. Y comenzamos a colaborar. Guerrilla pura: una cámara, un par de cuates, el guión y a darle. Él era director, escritor, fotógrafo, productor, editor y cuanta madre, de sus cortos. Me gustaba mucho que alguien le apostara al Sci-fi, pero no por el lado de los efectos, sino los problemas y cuestionamientos existenciales que una persona enfrentada al futuro o a lo sobrenatural, pueda tener.

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T: Xavier, ¿cómo ha sido tu camino para llegar a ser escritor y director de cine?

JXV: No estudié cine, así que mi formación ha sido principalmente autodidacta, aprendiendo sobre la marcha y trabajando. Comencé haciendo cortometrajes muy precarios y poco apoco fui subiendo el nivel a partir de lo que aprendía. Un momento determinante en mi formación fue haber hecho el detrás de cámaras de la película Apocalypto, filmada en el estado de Veracruz. Ahí pasé 7 meses registrando cómo el proceso de realización y pude estar muy cerca de todos los elementos que conforman la creación de una película lo que sin duda me dejó un aprendizaje muy valioso. Igualmente de importante fue que conocí a mucha gente del medio y específicamente a Felipe Pérez Burchard, fotógrafo con quien he hecho mancuerna en varios proyectos ya incluyendo Juan y la Borrega. Fue a partir de nuestra primer colaboración con el cortometraje g. que di el salto a otro tipo de cortometraje que eventualmente me permitiría hacer Juan y la Borrega. A partir de entonces he procurado continuar desarrollando proyectos que representen un reto que me permita irme desarrollando como escritor y director. Ahora el siguiente paso es hacer un largometraje, proyecto que ya estoy desarrollando.

T: Qué nos dices Manuel de tu experiencia en cine y de tu trabajo en teatro. ¿Cómo se llevan estas dos hermanas? ¿Son hermanas? ¿Son parientes que se quieren? ¿Que tan similares son?

MD: Mi experiencia en cine no es tanta. He participado en alrededor de 10 largometrajes y un tanto igual, o poco más, de cortos. Sí son parientes y depende del director hacer que se quieran entre sí. La preparación es distinta, los estímulos y la energía que se maneja en cada uno también son distintas. La técnica, pues.

Mientras en el teatro tienes a favor el tiempo real para desarrollar coherentemente la trayectoria de un personaje, estás luchando contra el azar. En cambio en cine, si no sale a la primera, cortas, pero la línea del personaje puede desdibujarse por las pausas.

En el teatro todo es utilería y escenografía y en el cine las cosas son reales.

T: ¿Qué buscas tocar, Manuel, con la actuación?, ¿desde qué realidad del ser humano partes para actuar?

MD: No sé exactamente si busco tocar algo tanto como quiero hacer preguntas y/o encontrar respuestas a través de ella (la actuación). Parto de la capacidad que tenemos, creo que todos, de empatizar con determinada situación, que aunque sea ficticia, se sustenta o rebota en la humanidad de cualquiera, sea a nivel intelectual, sicológico, emocional, metafísico. Por eso las anécdotas simples, por muy bien escritas que estén, me aburren rápido. Qué güeva, dedicarse a algo tan rico en contenidos y posibilidades como la actuación, para contar chistecitos o historias irrelevantes. No digo que esté mal, pues; nomás me da güeva.

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Entiendo que en estas épocas tan oscuras, las personas no quieran reflexionar, sino entretenerse y regresar sonrientes a sus casas sin preguntarse nada más.

T: ¿Qué tan difícil es hacer películas en México, desde una posición independiente, con ánimo de contar historias, construir mundos, y no con el afán de hacer dinero?

JXV: Hacer cine es muy caro, es un arte colaborativo que involucra a varias personas y recursos materiales. Se puede hacer a bajo costo pero generalmente involucra presupuestos altos. Por esta razón el cortometraje como formato brinda la oportunidad de hacer cine a pequeña escala. El cine independiente en México no es tan común como uno esperaría: generalmente para que salga adelante necesitará de apoyos externos como fondos o premios, por lo que sí resulta bastante difícil hacer una película completamente independiente. Sin embargo, los apoyos que otorga el IMCINE son muy importantes para impulsar la creación, en pocos países se tienen este tipo de fondos.

T: Bueno, Xavier, por último, platícanos algo de los últimos proyectos, en los que trabajas. Nos dices que estás haciendo tu primer largo metraje.

Sí, estoy en dos proyectos actualmente. El más próximo, que se encuentra en producción, se llama Aztech y es un largometraje conformado por varios cortometrajes de ciencia ficción mexicanos dirigidos por los más relevantes directores de ese género en México. Yo participo con uno llamado Atl, estelarizado por Naian González Norvind. El otro proyecto es lo que espero sea mi opera prima, un thriller piscológico llamado El ojo de los días. Está basado en una novela del escritor juarense César Silva Márquez y estelarizado por Joaquín Cosío y José María Yazpik. Aún se encuentra en proceso de desarrollo pero la he estado trabajando ya desde hace tiempo, así que de levantarse será una película de calidad y bastante interesante por el talento artístico involucrado. Como les comenté el cine es un arte colaborativo.

Para finalizar, les dejamos el cortometraje Juan y la Borrega.

Juan & La Borrega from J. Xavier Velasco on Vimeo.

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