25 consejos para nunca llegar a ser un bailarín digno

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La danza ha existido desde tiempos inmemoriales y está ligada a la situación del yo, a la situación individual y a la religiosa, siempre buscando mistificaciones y formas de comprender nuestra cosmovisión. La danza es una recitación y un ritual del cuerpo que nos ayuda a alcanzar etapas metafísicas sólo sintiendo el cuerpo. Pero al mismo tiempo la danza, como tradición, como búsqueda trasnmitada de generación en generación, como orden creado, sin duda es técnica y reflexión. Para repensar esta dos grande territorios de la danza les comparto 25 consejos para bailarines eneunciados desde el punto de vista negativo:

  1. Nunca calientes tu cuerpo para trabajar aunque sea necesario para la movilización muscular, la lubricación de las articulaciones, la calidad cardiovascular, la activación de la glucosa, el calentamiento del tejido adiposo que facilita la elasticidad muscular y la flexibilidad de las articulaciones.
  1. No trates de informarte acerca de tu realidad actual, o de los acontecimientos importantes, mucho menos en el campo de otras artes o el resultado de su interacción.
  1. Evita la inquietud de tratar de conectarte con tu ser interior.
  1. Vuélvete insensible ante la naturaleza y el milagro de la vida.
  1. No sucumbas ante el dolor ajeno.
  1. No aceptes tus errores.
  1. Ríndete al primer intento.
  1. Si por más que intentas no logras afrentar las vicisitudes que obstaculizan tu desempeño, desiste.
  1. No te rompas trabajando para comprender tal calidad de moviento, esta música, tal libreto o aquél guión.
  1. Nunca leas un libro coreográfico.
  1. Nunca intentes, por más que quieras, alguna de las otras artes.
  1. Lucha por que el arte siga sin ser…
  1. No escuches a tu maestro ensayador.
  1. Nunca interpretes bien el papel que te corresponda.
  1. No entres en comunicación de ningún tipo con tus compañeros de trabajo.
  1. Aunque trabajes en grupos, nunca entables una relación de equipo, ni mucho menos de cuerpo de baile.
  1. Nunca te fijes en las virtudes y el temperamento que los demás imprimen en su arte.
  1. Nunca te dejes impresionar por una ejecución, un solo, un pas de deux.
  1. Si trabajas con pareja, nunca le ayudes y no confíes en ella. Por nada la mires a los ojos o mantengas algún contacto entre su intención y la tuya. No trates por ningún motivo de acompasar su ritmo. No caigas de ninguna manera en la intención de tu partenaire de hacer entrar en este o aquel acento musical, o tal o cual matiz o expresión, que trate de concordar para la ejecución de una pieza.
  1. Nunca intentes experimentar con movimiento, sensaciones o dinámicas nuevas.
  1. No intentes entrar en descubrimientos dancísticos nuevos.
  1. No analices el repertorio, ni trates de comprender qué trataba de decir quien escribió aquello.
  1. No conozcas ni te acerques a la obra de aquellas personas que han redirigido la danza a través de la historia.
  1. De ninguna manera intentes descubrir sensaciones fisiológicas o animar con tus propios ligamentos, músculos y tejidos.
  1. No escuches música nueva y no intentes de ninguna manera experimentar con música sin danza.

Y aquí un regalo: No intentes de ninguna manera hacer tus propias creaciones o experimentaciones en danza de ningún tipo como en movimiento, interpretación, concepción.

Samuel Zarazúa (Ciudad de México, 1986) es bailarín, sociólogo y escritor. Estudió en la UNAM Letras hispánicas y Sociología, y Danza en el INBA. Ahora se encuentra viviendo en Lyon, Francia.

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