Polifonía, origen de cualquier manifestación musical actual

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

a polifonía no es algo exclusivo de Occidente (ni de la música escrita) pero sí lo es la polifonía organizada y planificada. Los sistemas polifónicos populares son en realidad mucho más sencillos porque no hay una posibilidad de planear el movimiento de cada voz como ocurre cuando aparece la notación. Muchas de estas manifestaciones populares, especialmente las europeas que son las más complejas, proceden además de la imitación de las obras polifónicas medievales que el pueblo escuchó en ámbitos eclesiásticos o cortesanos.

Notación y polifonía siguieron pues sendas comunes y se alimentaron mutuamente a lo largo de la Historia evolucionando hacia sistemas como la tonalidad y otras construcciones que tienen en cuenta la horizontalidad y la verticalidad de los sonidos. La organización funcional de los acordes en la tonalidad es un ejemplo de como la notación permite la realización de complejos montajes sonoros que se van codificando sancionados por la costumbre y el gusto de los autores y los receptores.

Los siglos IX, X y XI suponen el momento de la génesis del contrapunto, la relación entre diversas melodías que se superponen en estratos de una manera todavía bastante experimental y poco determinada: no es por casualidad que hacia finales del siglo XII y principios del XIII ciertas escuelas avanzadas de polifonía estén buscando soluciones para consignar el ritmo en los sonidos.

En el siglo XIV se produce la explosión de los sistemas notacionales y desde entonces hasta el siglo XVII los compositores y los intérpretes van a proceder a una ordenación y una reglamentación en la conducción de las voces, teniendo en cuenta a la teoría pero también al oído. Después de tanta polifonía, ya a finales del XVI y sobre todo en el siglo XVII, muchos teóricos y compositores comprueban que existen patrones de movimientos en las diferentes voces que pueden reducirse, resumirse y codificarse en unas fórmulas compuestas por intervalos de tercera: las tríadas y cuatríadas. Los acordes van a liberar a la melodía que volverá a ser el objeto principal, sólo acompañado por esas agrupaciones de sonido que se pueden cifrar y que constituirán el bajo continuo del Barroco. La llamada seconda prattica es todavía una fórmula presente en gran parte de la música que se produce hoy en día.

Un poco más tarde, en el siglo XVIII, Rameau resumirá y bautizará los acordes por su función dentro de la tonalidad, estableciendo un nuevo punto de partida que se ensanchará de nuevo en los siglos XIX y XX . Cualquier manifestación musical actual en Occidente tiene sus orígenes pues en estos primeros experimentos sonoros; constituye un fenómeno interesantísimo constatar como cualquier música es un producto de la evolución musical a partir de las primera premisas estéticas polifónicas.

Ejemplos de polifonías populares (sin escritura):

 

Albania :

Cerdeña:

 

Organum paralelo modificado (Micrologus de Guido, siglo XI):

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn