Lucian Freud o de cuando la pintura funciona como carne

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Mi idea sobre el retrato proviene de la insatisfacción que siento por los retratos que se parecen a la gente. Me gustaría que mis retratos fueran de personas y como ellas quisieran ser.

Lucian Freud

Pocos artistas despertaron emociones tan contradictorias y fuertes como Lucian Freud, el pintor que a través de sus perturbadores retratos reinventó la pintura figurativa del siglo XX. Su impronta descarnada e hiperreal, retratando al detalle todas las imperfecciones de la carne, aproxima su trabajo al de un forense. La técnica predominante en la mayoría de sus obras es el impasto, otorgándole un control particular sobre el juego de luz, mayor agresividad y una textura tridimensional cuasi escultórica. Freud es considerado como uno de los maestros de esta técnica, de sus cuadros se afirma que son tan expresivos que pareciera que el modelo está a punto de salir de la obra e interactuar con el espectador. En contraposición a la mayoría de sus coetáneos que buscaban escenas domésticas en el exterior, Freud optó por regresar a los grandes formatos de estudio. De formación clásica, sus principales referentes fueron Velazquez, Goya, Rembrandt, Watteau, insertando en su obra varias referencias de estos maestros, pero tal vez fue el trabajo de Edgar Degas, con sus voluptuosos desnudos femeninos donde se perciben los huesos como una arista bajo la piel, su mayor fuente de inspiración.

Su forma de abordar los retratos desnudos marcó una ruptura dentro de la historia del arte contemporáneo: búsqueda distinta a la mera desnudez erótica, sino de algo vivo y real, con flacidez, granos y vellosidad antiestética incluidos. Este procedimiento clínico / obsesivo para llegar a la verdad del cuerpo, fue chocante para muchos, pero nadie puede cuestionar su potencia expresiva y validez artística.

Alemán de nacimiento (Berlín, 1922) y nieto del padre del psicoanálisis, el ascenso de Hitler obligó a su familia a huir con destino a Londres en 1932. Pese a no pertenecer nominalmente a ningún grupo artístico, es considerado como parte de la Escuela de Londres(1), integrada por artistas que decepcionados del surrealismo y su inutilidad para expresar la devastación espiritual que dejó tras sí la Segunda Guerra Mundial, se volcaron hacia una descarnada figuración de génesis expresionista. Si bien siempre trató de mantener un bajo perfil público, —en parte para no sentir el peso de su famoso apellido— llevó una vida tranquila y retirada en su estudio, pero no estuvo exento de la mirada inquisidora de la sociedad puritana, que reprobó sus constantes cambios de pareja, llegando a procrear 14 hijos reconocidos con seis mujeres distintas y su desmedida afición a las apuestas de caballos, le otorgaron una inmerecida fama de huraño libertino.

Obsesivo en su arte, durante años trabajó en dos sesiones diarias de cinco horas o más cada una, siete días a la semana, que para sus modelos —casi siempre familiares o amigos cercanos— constituían un verdadero reto físico, casi una tortura. No obstante, todas coinciden en que el carisma de Lucian era tal, su conversación y el trato tan refinados, que dejar de posar para él, equivalía a ser “expulsada del paraíso”. Especialista en los retratos desnudos, en más de una ocasión causó revuelo:

—Periodista: ¿De dónde sacaste la idea de trabajar con tus hijas adultas desnudas?

—Lucian: Cuando empecé a pintar gente desnuda.

—Periodista (desconcertado): No puedo pensar en otro artista que haya hecho eso. Eso implica hacer cosas, bueno, ligeramente extremas…

—Lucian: Mis hijas desnudas no tienen nada de qué avergonzarse.(2)

En cualquier otra familia se hubiera sospechado de complejo de Electra y cosas peores, pero no en los liberales cientistas Freud, acostumbrados a romper tabús desde la honestidad autobiográfica. No en vano Lucian se definía a sí mismo como un “biólogo del corazón”, que a través de la pintura buscaba conocer la historia emocional de sus modelos. De allí su costumbre de no aceptar pintar a desconocidos. Retratar a su familia era una forma de crear nexos y complicidades, de compensar los años de elusión y egoísmo. En palabras de Esther Freud(3), “realmente es la única forma de conocerlo. Ves su mejor faceta: cuando es feliz, cuando está trabajando, creando algo juntos”.

irish-woman-on-a-bed-2004

Tenía un grato recuerdo de su abuelo como persona, pero para Lucian el psicoanálisis era una teoría peregrina. Incluso compuso un breve soneto satírico al respecto: “Those girls who frequent picture palace / Have no use for this psychoanalysis / And although Dr. Freud / Is extremely annoyed / The cling to their long standing fallacies”(4). Pese a ello, reconocía un paralelismo innegable entre los interrogatorios en el diván de Sigmund y los suyos frente al caballete. Conocer la trayectoria vital de sus modelos le ayudaba a sentir su carne. Para Lucian no bastaba tener al cuerpo desnudo a su disposición para conocer sus instintos(5) , la charla sobre infancia, poesía y unas copas de champán eran parte importante del ritual. La convivencia agradable era indispensable, pues se tomaba alrededor de un año de trabajo diario para cada retrato.

Una de sus últimas modelos, Cozette McCreery, relata que mientras trabajaban el cuadro Irish woman on a bed (2003 – 2004), a Lucian se le ocurrió apuñalar a la almohada donde reposaban sus piernas, tras lo cual estalló en un ataque de risa. Al preguntar McCreery, sobre el sentido de aquello, Freud respondió: “¿qué hubiera dicho mi ilustre ancestro sobre esto? ¡Plumas y cerezas por doquier! De seguro él hubiera apreciado este bucle en el tiempo”.

Su integridad artística era tal, que no titubeó en rechazar retratar celebridades como el Papa Juan Pablo II o la Princesa Diana de Gales, pues esas personalidades edulcoradas le parecían poco atractivas para el hecho pictórico(6). Cabe resaltar que esta decisión no obedeció a algún encono hacia los poderosos, pues si bien negó su arte a Lady Di, aceptó hacer un retrato en pequeño formato a la Reina Isabel II… el resultado estuvo marcado por el escándalo: en la obra, la monarca luce terriblemente envejecida, lo cual no fue bien visto por el Palacio de Windsor ni por la opinión pública, pero le ganó el fervor mayoritario de la comunidad artística, que aplaudió la reafirmación de Freud como un artista honesto que no suaviza su paleta ante nadie.

En 2008 llegó a convertirse en el artista vivo más cotizado de la historia, cuando su cuadro Benefits supervisor sleeping (1995) fue vendido en 33,7 millones de dólares al oligarca ruso Roman Abramovich. La obesidad casi mórbida de la modelo le permitió desarrollar texturas carentes de músculo, dando como resultado una obra perturbadoramente bella. La rolliza mujer(7) dormita plácidamente en un añejo sillón floreado que a duras penas puede contener la expansión de los senos y estómago rotundos, que dan la impresión de estar a punto de chorrear hacia el suelo y de que todo el conjunto apenas es sostenido por un laxo brazo izquierdo recostado en el respaldo del sofá. Resulta conmovedor encontrar esa inestabilidad e inconsciencia ante el inminente peligro en la mastodóntica figura. Como en todos sus cuadros, la gestación fue lenta y tortuosa, rascando lo pintado y volviendo a pintar capas de carne y color, como un cirujano injertando grasa a fuerza de espátula.

Lucian Freud falleció el 20 de junio de 2011 en Londres, dejando inconcluso un retrato desnudo de su ayudante David Dawson con un cachorro. Su mayor amargura fue no haber podido trabajar los últimos años de su vida, pues su casi nonagenario cuerpo le empezó a pasar factura y puso freno a su frenético ritmo de trabajo.

Benefits-supervisor-sleeping

 

Notas

  1. Freud y sus dos grandes amigos, Francis Bacon y Frank Auerbach fueron los pilares de este movimiento tácito. Lucian consideraba a Bacon como decisivo en su formación como pintor, llegando a afirmar en varias ocasiones que la libertad para pintar del irlandés le ayudó a ser más atrevido.
  1. Entrevista realizada por Leigh Bowery, para la revista underground de arte Lovely Jobly, 1991.
  1. Hija de Lucian y una de las más destacadas novelistas británicas de la actualidad.
  1. Esas chicas que frecuentan los palacios de la pintura / no tienen utilidad para este psicoanálisis / y aunque el Dr. Freud está muy molesto / se aferra a la larga a sus falacias.
  1. La relación con algunas de sus esposas y con muchas de sus amantes, empezó con ellas modelando para Lucian.
  1. Una de las pocas celebridades que se ganó el aprecio de Lucian, fue la problemática modelo Kate Moss, a quien retrató desnuda estando embarazada. El cuadro resultante alcanzó los 7 millones de dólares durante su subasta.
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