Instrucciones para obtener más instrucciones.

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1. Botellas

La rocola no sirve. Pruebas con monedas distintas. Pides ayuda al personal de la cantina, se desentienden, te dan instrucciones cada vez más complicadas. Desconectas el aparato, lo mueves de un lado a otro, revisas que el menú de opciones sea correcto, en el costado izquierdo encuentras la procedencia y la marca de la máquina: Perú, Montalbetti. Comienzas a golpearla, le arrojas botellas, escupitajos. Surge una canción que no reconoces: la melodía se atasca, se raya; piensas que los músicos al grabarla masticaban su ropa, algunos se ahogaron con los botones del pantalón.

¿cuál es la diferencia entre una vaca y el lenguaje?

una vaca

¿qué es una vaca?

una vaca pace al lado del camino

el camino da un rodeo

y lleva hasta el granero

la vaca cruza el camino

sin rodeos

el lenguaje no puede hacer eso

2.Frascos.

Las meseras dicen que a veces estas cosas suceden, te sirven sopa. El cocinero va a tu mesa (la escena se convierte en un melodrama pero no sabes aún quién es el tío rico y perverso), te sugiere abrir un paréntesis: “Piensa en un par de frascos donde colocas monedas (imagina que son infinitas y tienes la eternidad para hacerlo) (este tipo de paradojas siempre necesita la desmesura), en el primer recipiente (¿quién decidió ese orden?) coloca los centavos y en el segundo las unidades (para hacerlo más entretenido mira las fechas de acuñación, los gestos de los héroes que aparecen en una de las caras), notarás que hay infinitos más grandes que otros (el frasco de 0.1, 0.2, 0.3 será mayor que el de 1, 2, 3, etc.)” (¡Este rodeo para llegar a una noción de quinto de primaria!).

Enseñarle castellano a un perro

es la verdadera enseñanza.

“Nunca va a aprender”, dicen.

¿Por qué? ¿Acaso el castellano

es cuestión de inteligencia? Tal vez

será mejor aprender a ladrar entonces.

¿Por qué no lo podemos hacer?

¿Por qué somos demasiado inteligentes?

3. Galletas.

¿Existen esos paréntesis realmente cuando intentas resolver un problema como hacer funcionar una rocola? ¿Son un caramelo metafísico? ¿Hacen algo más que  permitirnos que las taparoscas sean fáciles de abrir gracias a un cálculo exacto de π? Sí, son algo más que un juego de azar y lógica, dice uno de los garrotes cuando retira los frascos que comenzaba a llenarse. Agrega: “este no es un restaurante chino pero le regalo dos galletas de la suerte”. Pienso que en su interior estarán las instrucciones para reparar esa máquina rota que reproduce músicas que arrastran su sentido, que anulan a cada vuelta, a cada repetición su significado. Abro las galletas al mismo tiempo. En una, un trozo de papel muy grande para que estuviera ahí adentro, leo: “tomar un expreso / no comienza en ningún punto // ni cuando lo pedí / ni cuando entré al local / ni cuando salí de casa para tomarlo / ni cuando llegué a casa para salir de casa para tomarlo”. Instrucciones para obtener más instrucciones, mapas del tamaño del territorio que representan. En el otro papel: “Dijo Lao Tzu ‘el que habla no sabe, / el que sabe no habla’. Si Lao Tzu lo dijo, / habló”. ¿Cómo desentrañar esas instrucciones si solo contamos con esos mismos instructivos para analizar? ¿Cómo dejar de escarbar si nuestra herramienta es una pala? ¿Juegos típicos peruanos? ¿Diccionarios para entender diccionarios, para atragantarnos con preguntas, para averiguar con qué colores iluminar nuestro cuerpo y ese pedacito de silla que creemos nos pertenece y llamamos país? ¡Juegos con tarjetas con mensajes que no son una respuesta! Deseamos con el turista, llegar a Helsinki para comprarla y así construir hoteles, pero la tarjeta de sorpresa ordena: Vuela directo a Lima sin pagar impuestos, sin poder arreglar la rocola que en este instante da una pieza rápida parecida a la cortinilla de un comercial de ansiolíticos.

“¿Por qué hay

peruanos en lugar de no haber peruanos?” No todos

nos hemos hecho la pregunta pero todos hemos sido

tocados por la pregunta en algún momento de nuestras

vidas, sin saber exactamente de qué se trata. En momentos

de gran desesperación, por ejemplo, cuando vemos cómicos

en televisión, cuando escuchamos hablar a las autoridades

políticas, militares, sobre todo a las eclesiásticas, cuando

asistimos a un partido de fútbol, cuando leemos los diarios.

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Written by Jorge Posada

Jorge Posada

Jorge Posada (1980). Autor de La belleza son los aeropuertos vacíos (Liliputienses, España, 2013), Adiós a Croacia (Zindo & Gafuri, Argentina, 2012) y Costa sin mar (UAM, México, 2012) En 2014 publicó los cuadernos Desglace (Aguadulce, Puerto Rico) y Canciones de la dependencia sexual (Bongobooks, Mexico). Es coautor junto a la fotógrafa Vanesa Capitane de Youthland (Clickpress, EU, 2015). Colabora en Playboy, Punto en línea (UNAM), Transtierros, Poesía Mexa y VozEd.