MI PRIMER DÍA EN EL SALÓN DE LA FAMA

a0003 - MI PRIMER DÍA EN EL SALÓN DE LA FAMA
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Presentación y memorial para un monumento

No amo a Sebastián (Camargo, 1947), su fulgor abstracto y engañoso colorido me es imposible. En incontables ocasiones diseñadores ―amigos míos―, trasmutados en efímeros ingenieros, han tratado de instruirme en la composición, cálculo y estructura lírica del escultor; como si entre esos eones de moles hipertrofiadas se escondiera algún secreto más allá de la factura obesa y deforme que cuatro décadas de curaduría priísta encaja en nuestras victimadas retinas y bolsillos. A mí gusto la metáfora que lo describe, al menos la última parte de su prolífica carrera, es la Puerta de Metepec, 11.5 millones de pesos para un exhibidor de acero pintado en rojo, en el que se enmarca la obra de artesanos de la ciudad. El arte está en el barro, no el encorsetado acero sebastiánico.

Y hay peores monumentos en mis paseos diarios: la estatua de latón de Simón Bolívar con un gesto de mago de malos trucos, al saludar con la chistera, en el parque de Toluca por el que caminaba ayer. Pero ayer la estatua fue tomada, pegaron cartulinas rosas con las frases “Ni una más”, y una cruz roja en el pecho del caballo del libertador demandaba: “No más feminicidios”.

Y hay anti monumentos como el que desde la calle de Reforma en la Ciudad de México le roba el impasible aire a la papirola arbitrariamente equina ―amarillo vial― de Sebastián.

Hace más de cuarenta años José Ángel Valente (Orense, 1929 – Ginebra, 2000) en un libro emblemático y discordante con el resto de su obra, había confrontado, dinamitado y cantado el franquismo interior, su porción de odio y adoctrinamiento. Una elegía, un anti monumento, paradójicamente intitulado “Presentación y memorial para un Monumento” (1970). Su importancia es la experiencia de la escritura frente a la represión y los regímenes totalitarios, una expiación, un testimonio ético en el que el sujeto lírico, confundido entre fragmentos y citas feroces de Hitler, la propaganda, el sentido del deber católico amante del poder y las voces de espíritus fascistas trasplantados en américa, configura un retrato o un autorretrato: el peor franquismo era aquel anidado en la infancia; la hipocresía, el miedo, el exilio son los temas centrales de este libro, copio un poema:

NO quise ser funcionario.

Todo menos eso.

Teníamos una sociedad escolar

con vítores y música.

                                     Cantábamos

el Deutschland über Alles,

no el austriaco Kaiserlied detestable.

Pronto me transformé en un fanático.

No puedo decir ahora en qué momento

la palabra judío

empezó a sugerirme ideas especiales,

como pestilencia espiritual y Muerte Negra,

sucio producto, invento abominable, etc.

Empecé poco a poco a aborrecerlos.

Si el judío conquista dije al cabo,

con ayuda del credo marxista las naciones del

               mundo,

sería su corona la fúnebre guirnalda

de lo humano extinguido

y volvería a girar nuestro planeta

vacío en el espacio

como antes del tiempo.

Así pues concluí,

combatiendo al judío

cumpliré santamente la obra del Señor.

Y así sea, así sea, así sea.

Comenzó a ejecutarse en Madrid, este febrero pasado, la Ley de la Memoria Histórica, cayeron los monumentos del franquismo y fueron renombradas calles y plazas. Eso mismo trató de hacer Valente.

La primera edición de “Presentación y memorial para un Monumento” de José Ángel Valente está a la venta en la librería virtual Mi Primer Día en el Salón de la Fama. Consulta el catálogo en la página de Facebook o en el blog: http://miprimerdiaenelsalondelafama.blogspot.mx/

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Sergio Ernesto Ríos (Toluca, 1981). Publicó Quienquiera que seas (FOEM, 2015) Obras Cumbres (Bongobooks, 2014), La czarigüeya escribe (Editorial Analfabeta, 2014), en coautoría con Diana Garza Islas, Muerte del dandysmo a quemarropa (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012) y Mi nombre de guerra es albión (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2010). Tradujo Droguería de éter y de sombra (Palacio de la Fatalidad, 2014) de Luís Aranha, Paranoia (Palacio de la Fatalidad, 2013) y Voy a moler tu cerebro (Red de los poetas salvajes, 2010) de Roberto Piva, y la antología de poetas brasileños nacidos en los ochentas, Escuela Brasileña de Antropofagia (Kodama Cartonera, 2011).