Los días griegos (Fragmento)

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(contiene 3 notas marginales)

Ese lunar que tienes/ cielito lindo junto a la boca/ no se lo des a nadie,/ cielito lindo, que a mí me toca./ Ay, ay, ay, ay,/ Canta y no llores/, porque cantando se alegran,/ cielito lindo, los corazones…

El 29 de agosto de 1944 Theodor Adorno, impulsado por su madre, interpretó esa canción para una chica llamada Vera de la que estaba perdidamente enamorado y ésta lo rechazo. Viendo frustradas sus fantasías sexuales con Vera y obviamente amargado, al pobre Adorno no le quedó más remedio que escribir el libro Crítica de la ilustración. El libro, por supuesto, es un manifiesto contra los consejos maternos, pero fue malinterpretado y considerado un indispensable texto filosófico.

Valorando la disonancia frente al oído convencional, Adorno se propone observar el potencial utópico que ésta introduce, ya que, a su juicio, la música también expresa las contradicciones de la sociedad, llevando a la crisis el estatuto de lo existente y convirtiéndose así, como cualquier otro arte, en una protesta contra la falta de libertad y una tendencia hacia un futuro diferente, libre de putas miserables que rechazan a quien les canta rancheras en re mayor. El punto, lo más grave, es que el idiota de Adorno ni siquiera cayó en cuenta que aquella chica no tenía ningún lunar junto a la boca.

Adorno, como tantos otros, nunca tuvo el coraje de decirle a su madre, y tampoco a las madres de los otros, lo mucho que la amaba y despreciaba, así que optó por la tensión utópica hacia una dimensión alterna del presente cosíficado y alienado, aunque al mismo tiempo la rehusa y la declara imposible. Sé que suena absurdo y contradictorio, pero debemos ser compresivos y recordar que fue rechazado por cantar una ranchera en re mayor. En re mayor.

Diez años atrás, en el otoño de 1934, Antonio Focas Flavio Angelo Ducas Comneno De Curtis di Bisanzio Gagliardi, tristemente conocido como Totò, había interpretado esa misma canción para la hija del barbero de su pueblo que no sólo lo rechazó sino que lo mandó a cagare. Deprimido y furioso Totò no pudo evitar cagare, pero una vez que pudo levantarse del retrete se convirtió en uno cómico de cuarta, un actor de quinta y un ícono de la artesanía cultural italiana. Totò, cuyo aporte al pensamiento se perdió en aquel retrete, es considerado una de las figuras más importantes en la historia del cine internacional a la altura de Buster Keaton y Charles Chaplin. Cabe aclarar que esta injustificada consideración, casi siempre acompañada de un incomprensible orgullo, es valida sólo en Nápoles y sus alrededores, ya que fuera de Italia nadie sabe quién demonios es Totò.

En 1954 Michel Foucault, que había perdido la cabeza por su psiquiatra, no interpretó ese mismo sonsonete, pero igualmente se sintió rechazado y obligado a escribir su libro Personalidad y locura. El libro era una larga cantinela que Foucault dirigía al psiquiatra e incluso llegó a arrepentirse años después de haberlo escrito. Pero el texto fue interpretado como una minuciosa y despiadada crítica al poder no evidente y al violento sexo de las lombrices. En su siguiente obra, Microfísica del poder, Foucault sostiene que “el poder no es un fenómeno de dominación masiva y homogénea de un individuo sobre los otros, de un grupo sobre otros, de una clase sobre otras; el poder contemplado desde cerca no es algo dividido entre quienes lo poseen y los que no lo tienen y lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que no funciona sino en cadena. No está nunca localizado aquí o allá, no está nunca en manos de algunos. El poder funciona, se ejercita a través de una organización reticular. Y en sus redes circulan los individuos, quienes están siempre en situaciones de sufrir o ejercitar ese poder, no son nunca el blanco inerte o consistente del poder ni son siempre los elementos de conexión. El poder transita transversalmente, no está quieto en los individuos”. Cabe anotar que si aquel psiquiatra se lo hubiera follado, Foucault nunca habría usado la palabra reticular.

Notas:

22-47. Vivimos de referentes porque estamos vacíos de nosotros y llenos de una grasienta y harinosa nada. Amamos porque sabemos que otros lo han hecho y no tenemos la fantasía de reemplazar ese amor anodino y funcional por algo más dinámico como pensar y conceptualizar nuestra razón y sinrazón de negarnos a ser lo que somos y hemos sido. Follamos para alcanzar un éxtasis triste y digestivo y luego ver la televisión en paz con nuestras vísceras o, dicho de un modo más coloquial, nuestra familia.

333-0. El dinero no tiene una representación y por ende no tiene ya un valor. Lo que llamamos crisis es simplemente la muerte de la realidad. Seguimos aferrados a ella, a su cadáver por incapacidad de crear una a nuestra medida o irnos a otra dimensión y mientras tantos nos sometemos a un nuevo amo: la realidad virtual.

177.7. Entramos a esos templos del mundo contemporáneo llamados Centros Comerciales, pero no encontramos consuelo. Hemos perdido al último Dios y nos sentimos perdidos. D&G nos han fallado, Diesel nos ha fallado y los chinos no son lo suficientemente superficiales para convertirse en dioses. Y tampoco tienen el tiempo libre que el oficio de ser dios requiere.

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Written by Efraim Medina

Efraim Medina

Autorretrato

Me llamo Efraim Medina Reyes, mido 1.87 m y peso 83 kg. Nací en Ciudad Inmóvil (Cartagena de Indias) y vivo entre Colombia y el resto del mundo. En la adolescencia realicé 14 combates como púgil amateur sin conocer la victoria (es mi único record perfecto). A final de los ochenta tuve una impresionante racha de novias gordas. Escribo libros de toda índole, he publicado algunos: Érase una vez el amor pero tuve que matarlo, Técnicas de masturbación entre Batman y Robin, Sexualidad de la Pantera Rosa y Lo que todavía no sabes del pez hielo (novelas). Cinema árbol, Sarah y las ballenas (relatos). Chupa, nena, pero despacio, Pistoleros/Putas y Dementes (poemas). Tengo una banda llamada 7 Torpes; nuestro primer álbum Canciones mediocres vendió 9 copias y el segundo Canciones aún más mediocres no pudo superarlo. Ahora estamos por lanzar el álbum La forma del vacío. He escrito y dirigido teatro y cine, entre mis películas podría destacar Tres horas mirando un chimpancé y Eso no me infla la banana. En 1995 y 1997 gané el Premio Nacional de Literatura, antes ya había ganado una veintena de otros asquerosos premios en todos los géneros literarios. Escribo para la revista italiana Internazionale y la colombiana Soho. He sido jurado del Festival Internacional de Cine de Venecia y del Festival Internacional de Cine de Cartagena. Soy codirector del Carnaval Internacional de las Artes que se realiza cada año en Barranquilla (Colombia). Dirijo la multinacional Fracaso Ltda. Escribí, dirijo e interpreto el concierto experimental La Fiesta Vol 9. Mis próximos títulos incluyen las novelas Bluesman/songs&stories y La mejor cosa que nunca tendrás. No fumo, pero bailo.