Más Música Menos Balas, una iniciativa cultural contra la violencia

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Para este segundo número de Terraplén, platicamos con el artista sonoro y promotor cultural Abraham Chavelas (Acapulco 1979) sobre la iniciativa Más Música Menos Balas, que lleva cinco años trabajando en proyectos artísticos y de trabajo comunitario en el estado de Guerrero, algunas partes de México y el extranjero. MMMB es un gran proceso de vinculación social que tiene al arte y la cultura como vehículos para ayudar a recuperar el espacio público y el contacto entre individuos en el contexto de una realidad social violenta. Se trata del único proyecto cultural generado desde Acapulco que se ha extendido en el tiempo y se ha desplazado a otros espacios geográficos.

T: Abraham, platícanos en qué consiste Más Música Menos Balas.

AC: MMMB es una iniciativa que propone a la educación, el arte y la cultura como herramientas para la reconstrucción del –tan manoseado término– tejido social. A través del fomento de dichas herramientas, acciones en colaboración con gestores culturales, creadores, asociaciones civiles, iniciativa privada e instituciones, pretendemos aportar, desde nuestra trinchera, lo necesario para incidir en los ciudadanos, y lograr en algún momento, “resetear el chip” para el beneficio de la misma comunidad.

13522597_10157012008095623_2071602948_nT: ¿Qué acciones específicas se han realizado bajo esta iniciativa y en qué espacio geográfico se han llevado a cabo?

AC: Pues, hemos realizado desde presentaciones de libros, exposiciones multidisciplinarias: pintura, instalación, fotografía, etcétera, performances, acciones poéticas, intervención del espacio público, bazares culturales, muchas de ellas de iniciativa propia y otras más en colaboración con otros colectivos y grupos autogestivos.

MMMB nace en enero del 2011 en Acapulco, a raíz del clima de tensión y desesperanza provocado por la violencia en el país, y se ha replicado en distintas partes del mundo, no todas las veces con acciones constantes, pero si con la buena intención de aportar, desde Tijuana, Mazatlán, Veracruz, Jalisco, Ciudad de México, y más allá de las fronteras como Miami y Buenos Aires.

El lema ha tenido tal impacto que muchos de los que realizan acciones en otros lados ni siquiera están conectados con nosotros, han tomado la frase, el logo, la esencia de esta iniciativa y generado acciones a favor de su comunidad. Creo que eso es uno de los mayores logros de Más Música Menos Balas, trascender fuera de un grupo de personas o lugar geográfico específico.13511589_10157012008090623_726551625_n

T: ¿Visto en perspectiva, qué impacto crees que ha tenido en la comunidades, en los individuos?

AC: Nos enteramos que Venezuela un grupo de jóvenes nos han tomado como bandera para realizar acciones en su barrio. Realizamos acciones en el espacio público de Acapulco. En todo los casos sin duda, de todas las personas que pueden estar presentes en el momento una de esas acciones, algunas se van con una nueva perspectiva de la situación actual, conscientes de que es necesario reaccionar desde la No Violencia. Creo que estamos logrando –minúsculamente, sin duda- permear en la comunidad, o distintas comunidades. No hay manera de cuantificar las emociones, las ideas, los cambios de hábitos, pero cada vez que vemos un rostro de reflexión o una sonrisa después de una acción, y escuchamos las opiniones de los involucrados, creo que la cuota del grano de arena la estamos cubriendo.

¿Qué acciones siguen para esta iniciativa?

AC: En Acapulco, se planea retomar el tianguis cultural EMERGENTE, proyecto que metí a participar (y resulté beneficiado) para conseguir apoyo por parte de la Secretaria de Cultura de Guerrero, a través del programa PazAporte; al menos es el plan que tenemos a corto plazo. Y seguir con las acciones espontáneas en los espacios públicos, colaboraciones con colectivos como Fuerzas Armadas Clown (acciones de risoterapia), y demás creadores. Seguir trabajando como se pueda, donde se pueda, con lo que se pueda.

T: Por último, ¿cómo es trabajar aspectos de cultura en espacios como Acapulco, donde la violencia social y la carencia de ofertas culturales son evidentes y constantes? ¿A qué problemáticas te has enfrentado? ¿Qué pasa por tu estado de ánimo al trabajar en lugares como Acapulco?

Las problemáticas son el desinterés, la apatía, el poco apoyo, y no sólo de las instituciones, sino de la misma población e iniciativa privada. Es muy fácil conseguir patrocinios para un baile grupero, pero está muy difícil lograr que una empresa le apueste a una obra de teatro, incluso a un concierto de rock; por igual, el poder de convocatoria, pero bueno, es algo que ya sabemos que tendremos que sortear en este ambiente.13530339_10157012004220623_505675267_n

Es difícil trabar, muy difícil. Por diversos aspectos. Acapulco es una plaza muy dura para el desarrollo del arte y la cultura: hay poco interés de la población, no hay un hábito u identificación con las expresiones artísticas. Durante muchos años las mismas instituciones y los bohemios que se proclamaban promotores culturales mantuvieron alejada a la población de la cultura; lo que imperaba eran los eventos elitistas, muy ajenos al ciudadano común. Afortunadamente, se ha ido transformando esto gracias a todos los que ven/vemos a la cultura desde otra perspectiva, que hemos logrado llevar al arte a espacios no tradicionales. Poco a poco el público aumenta, hay mayor acercamiento e interés por parte de la población, pero estamos muy lejos de tener escenas como las de Mérida, Xalapa, Jalisco o la Ciudad de México. Vamos muy lento a mi parecer.

En cuanto a la violencia, ésta más que contener o disipar la actividad cultural detonó en sentido contrario, a favor de un crecimiento por parte de los creadores y promotores convencidos y comprometidos en utilizar al arte como herramienta de transformación social. Sigue siendo difícil, con el plus de que hay que hacer un esfuerzo doble en la cuestión de que la gente salga de su casas (donde prefieren quedarse enclaustradas por seguridad) para ir a un evento, o lograr la recuperación de los espacios públicos perdidos por el mismo miedo, pero creo que más que detenernos eso nos ha impulsado a seguir adelante, a no parar, incluso, a salir de la zona de confort.

En la cuestión institucional, mientras sigamos viendo al arte y la cultura como un elemento que atender sólo en época electoral, minimizarlo a danzas regionales, populismo barato, o creyendo que el arte urbano sólo es “darle unas bardas” a los chavos para que pinten, seguiremos rezagados. Debe de existir mayor apertura y apoyo a las nuevas tendencias, a los jóvenes creadores, mirar afuera, qué pasa en Europa, Asía, Sudamérica, en nuestro mismo país. Seguir creyendo que todo se resuelve con talleres de macramé y ballets folklóricos no nos permite avanzar; y esto lo hemos señalado desde hace más de 10 años. 

Estar en el quehacer cultural – no sé si sólo en Acapulco u en todos lados- es cansado, estresante. Debes de estar preparado para las decepciones, como dicen los anuncios de empleo: “tolerancia a la frustración” jejeje. Eso todo eso y más. Pero sobre todas las cosas, es muy satisfactorio, enriquecedor, digno. Humano.13530545_10157012004210623_155608600_n

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