Promesas de música y danza nuevas de antiguos documentos

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Hace un par de días he dejado en las oficinas de la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero algunos ejemplares del recientemente publicado libro de partituras Un sarao en Chalco. La música del manuscrito Joseph María García (1772).

La presencia de estos libros en Guerrero, que poco a poco llegarán a las manos adecuadas, es un paso pequeño, pero esperanzador: es la posibilidad de que esta música y esta danza que permanecían muertas en unos papeles amarillos en una biblioteca de Los Ángeles, California hasta hace pocos años, siga cobrando vitalidad con nuevas interpretaciones; es la promesa de que los guerrerenses puedan penetrar en un repertorio que, aunque ahora olvidado, ha dejado su huella en géneros musicales tradicionales aún vivos en Tierra Caliente y la Región Norte de Guerrero, los minuetos y contradanzas; es poner una herramienta de fomento musical al alcance del talento y habilidad desbordante de los jóvenes y niños de todo el estado.

Que confluyan música y danza es una garantía para generar esos espacios tan apreciados por la población, y aún insuficientes para brindar fortaleza frente a la conflictividad social severa, o bien un espacio de bienestar y desarrollo. Justo cuando estaba terminando las labores de edición musical de esta publicación, tuve una conversación a distancia con mi amigo Francisco Solís, activo promotor cultural de Tecpan. Él manifestaba su preocupación por la extinción de los bailes elegantes de salón, dificultando a los jóvenes un tipo de socialización muy favorable para encontrar parejas.

Le pedí a Francisco que me regalara algunas palabras para uno de los deseos más entrañables que tengo, para la ambición más grande que sueña este libro: que en los pueblos, comunidades y ciudades se toquen y bailen estas danzas del siglo XVIII; que rejuvenezcan estas notas y que vibren en los cuerpos de ahora plenas de novedad y frescura. Generoso, Francisco Solís me brindó esas palabras que aquí reproduzco: “Lo cierto es que antes de ser amor, lo que ocurría en aquel salón, era un juego en el que la música era llevada en la yema de los dedos y en el avanzar de los pies que volaban dibujando vericuetos sobre la duela de aquellos suelos, laberintos donde los cuerpos desaparecían hasta que sus dueños, por arte y magia de tan caprichosas coreografías, volvían a encontrar las miradas y, si tan afortunado el caso era, a atrever escarceos envueltos en las vaporosas telas de la coquetería.”

La publicación, que además da salida a una investigación en fuentes de primera mano en el que se descubre la identidad del dueño original inicia con la siguiente presentación:

“El presente libro ha sido concebido y realizado como un material de gran utilidad para los músicos mexicanos que desean adentrarse o profundizar en el género barroco mediante la práctica instrumental, basándose, para ello, en el repertorio incluido en el Manuscrito Joseph María García (Chalco, Estado de México, 1772), cuya importancia histórica radica en ser parte del patrimonio cultural ligado a la zona lacustre donde se funda la identidad nacional, así como en su influencia en la conformación de las expresiones tradicionales de distintas regiones del país, aspectos que le confieren una familiaridad que empatiza naturalmente con el imaginario musical de los mexicanos.

La selección de piezas aquí contenida será de utilidad tanto para los músicos especializados como para aquellos que se hallan en el proceso formativo en el campo de la interpretación, pues creemos que el espíritu de esta música es accesible para todos: amable con el principiante, exigente con el experto.

Aunado a ello, se trata de un repertorio cuya funcionalidad está enlazada con la danza, lo que aumenta su valor social y su alcance artístico. Por tal motivo, el músico que ejecute el presente repertorio encontrará motivación tanto dentro de la música como fuera de ella, sobre todo si, de modo paralelo, se trabaja conjunta y articuladamente con los profesionales a cargo de las coreografías dancísticas.

Estaremos satisfechos si este trabajo contribuye, aún en pequeña medida, a generar nuevas oportunidades en el campo de la educación musical en México: espacios de concentración, diversión, imaginación y disciplina, que sin duda nuestro país necesita.”

Sarao

Un sarao en Chalco. La música del manuscrito Joseph María García (1772). Selección del repertorio”, por Grupo Segrel, Fundación Mecenas Arte y Cultura, y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Manuel Mejía Armijo (Ciudad de México, 1970) es intérprete de laúd y otros instrumentos antiguos de cuerda pulsada, compositor e investigador. Ha realizado aportaciones innovadoras para la cultura y el arte del país, en base a su trabajo en proyectos independientes de largo aliento o colaboración permanente con instituciones.

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