Creer más en la Poesía y menos en los sistemas de validación gubernamentales: Hugo García Manríquez

HUGO - Creer más en la Poesía y menos en los sistemas de validación gubernamentales: Hugo García Manríquez
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La obra del poeta y traductor Hugo García Manríquez (Camargo, Chihuahua, México, 1978) es una una de las más sólidas y más propositivas de la poesía mexicana de los últimos años. Paterson y Mecha de enebros, traducciones suyas, ha tenido una gran influencia en los lectores de generaciones recientes. Su ultimo libro, Anti-Humbolt es un libro radical: pone en la mira el Tratado de Libre Comercio, revelando y desactivando el lenguaje que lo sostiene y erigiendo en su lugar el lenguaje poético que subyace como territorio libre. En este segundo número de Terraplén nos complace compartirles la breve entrevista que le hicimos a Hugo.hugo-citylights

T: Hugo, tu trabajo ha ido cobrado relevancia en los últimos años. Observamos que básicamente este tiene dos caminos, aunque en realidad podríamos hablar de uno sólo: traducción y creación. Háblanos de la relación en ti de estas dos esferas, ¿cómo iniciaste en una, cómo iniciaste en otra?

HGM:Si uno lo permite, lo que traduces puede in-formarte como autor, pero no siempre pasa. Necesitas aceptar que traducir implica, en última instancia, abandonar-se, dejar hábitos de escritura nacionales y naturalizados, la “República de las Letras”: lo reconocible, lo premiable, lo que te hace tener “amigos”, invitaciones.

Siempre me ha interesado cambiar mi escritura. Eso sí, cada vez tengo menos amigos, pero son esos pocos los que cuentan.

Al principio, traducir fue una forma, primero inconsciente pero ahora deliberada, de leer algo distinto a la poesía que en México, a falta de mejor palabra, no queda sino llamar oficial: la del “silencio”, “luminosidad”, el “instante”, etcétera, que sigue activa, y con mucho capital cultural, como sabemos.

Yo percibo mi labor de traducción como una intervención pedagógica, incluso una especie de activismo: es una forma concreta de poner en circulación poéticas especulativas (léase altamente reflexivas) en un medio literario que ni las promueve, ni las produce. Yo las llamo obras “especulativas”, otros las llaman “experimentales”, pero el experimentalismo se ha OFICIALIZADO: se hacen congresos, “conversatorios”, sobre internet, la página de internet y…. el silencio ¡de nuevo!

Lo experimental se puede simular, sobre todo en lo que llamo Poéticas de Power Point. Pero la reflexión es más difícil fingirla.

Traduzco únicamente lo que me interesa; lo que puede ayudar a lectores jóvenes a re-pensar los límites de su escritura y su relación con su realidad.

El traductor posee una responsabilidad ética: des-naturalizar lo que se da por sentado social, política y estéticamente, por medio de las obras y poéticas que traduce.

Dos ejemplos del trabajo que he hecho reflejan esto: el poema de Williams, Paterson, es una obra altamente especulativa-reflexiva: busca contestar una serie de preguntas a mediados del siglo pasado: ¿Qué contradictorias capas lingüísticas, históricas y artísticas conforman a E.U.? ¿Qué es un Yo, un Nosotros, quién soy yo-con-lxs-otrxs? ¿Cómo puede la historia (literaria y no) ayudarme a responder esto? Y sobre todo ¿cómo puedo expandir las posibilidades de la idea-de-poema al hacer todo esto?

Otro libro que traduje después fue Mecha de enebros: La imaginación del Paleolítico superior & la construcción del inframundo; un tomo de poemas y ensayos que, como dice el autor, Clayton Eshleman, es “una composición cambiante a la manera de un móvil de Calder: la poesía transformándose en prosa y la prosa transformándose en poesía”. Su libro-móvil-de-Calder indaga la relación y límites entre lo animal y lo humano en la producción de eso que llamamos arte visual-poético-mitológico, desde el Paleolítico, pasando por los provenzales y llegando a Vallejo y Olson. ¡Imaginar que el “arte” inició hace 30 mil años, con el gesto que buscaba reproducir las marcas que los osos dejaban en los muros de las cuevas!

Empecé a traducir hace más de 10 años, por invitación de mi mentor y amigo, el poeta y editor argentino Hugo Gola. Él tuvo a su cargo dos publicaciones legendarias: El poeta y su trabajo y, antes, Poesía y poética. En el segundo número de El poeta y su trabajo publiqué mi primer poema, “Fukuyama Dixit”, y después, pasajes de mi traducción de Paterson. No imagino mi idea de la literatura sin leer las publicaciones de Hugo, y sin su enseñanza y amistad.

Alguna vez un poeta escribió, sin fundamento alguno, que como soy del norte —nací en Chihuahua—, ahí había yo comenzado a leer poetas estadounidenses. Falso: fue por amistad con un exiliado argentino en el DF, quien a su vez estaba exiliado del medio mexicano porque no publicaba a Paz y Co. Mucha gente jamás se lo perdonó. Pero Gola es el maestro secreto de muchxs poetas hoy.

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Cuando mi traducción de Paterson estuvo terminada, fueron sólo autores como Gola y otros poetas exiliados, como Eduardo Milán, los únicos que me ayudaron a buscar editor de William Carlos Williams. Braulio Peralta, el periodista cultural, apoyó siempre el proyecto. En fin, tocamos todas las puertas en México y España y todas se cerraron. Al parecer yo no tenía o el apellido correcto o el padrino correcto para publicar mi traducción.

No fue sino hasta años después, cuando salí del país, y por azares objetivos, que el poeta uruguayo, Eduardo Espina, me ayudó, y sin conocerme personalmente, a encontrarle editorial a Paterson.

No sé por qué esta resistencia a la traducción en México. Interesante que fueran poetas extranjeros los que me apoyaron, ¿no? Eso dice mucho del estado de cosas, entonces y ahora. Tengo que decir que las cosas no han cambiado con las editoriales independientes: cero interés en publicar traducciones (así sean “gratis”).

T: Platícanos un poco sobre los procedimientos que utilizas para hacer poemas, ¿de dónde vienen, de qué lecturas?. ¿Cómo fueron éstos en No oscuro todavía y Los materiales?

HGM: Mi primer libro está, para bien o para mal, muy influenciado por mi traducción de Paterson. No oscuro todavía es un libro que quiero mucho. Cayó en el silencio, pero algunxs poetas me han dicho que su lectura les resultó importante; así que supongo que se lee.

Pero si No oscuro todavía fue la apertura, la inclusión de todo: material biográfico, trozos de corridos, cartas personales, citas de lecturas que yo hacía; el segundo libro, Los materiales, fue un libro más introspectivo y minimalista. Quizá tiene una fuerte marca de otro poeta que he traducido, George Oppen, pero igualmente otros que he leído como las poetas Mei-mei Berssenbrugge, Myung Mi Kim, Bei Dao… Otros intereses están presentes también en el libro, como mi relación con la pintura, especialmente la del pintor mexicano Martín Ramírez que pasó la mayor parte de su vida en un hospital psiquiátrico en Estados Unidos.

T: Con Anti- Humboldt, aparece una propuesta poética radical sobre los procedimientos y, digamos, el contenido: el lenguaje que revela y desactiva (el Tratado de Libre Comercio) para crear otro sentido. ¿Cómo surgió esta obra? ¿Cuáles serían sus antecedentes, las influencias que te permitieron encontrar el camino para crearla?

HGM: Siempre me ha interesado pensar la Poesía y la Historia. Mi primer poema es “Fukuyama Dixit”, y ya todo está en germen ahí: ¿ cómo responder, si nos “sacan” de la historia por decreto? He continuado pensando en la poesía y la historia, PERO no de forma abstracta sino concreta, en la realidad mexicana y hemisférica, transnacional.

Anti-Humboldt fue una cristalización, no sólo de mis “lecturas” sino de lo “extra-literario”; es decir, lo que en México suele dejarse fuera de la poesía: mi experiencia como sujeto histórico mexicano durante la primera década después de la firma del TLC, mi experiencia como migrante, y como parte de una historia familiar marcada por la migración forzada durante décadas, el haber crecido en una familia de clase trabajadora sin mayores expectativas, mi educación política leyendo como adolescente al EZLN (Anti-Humboldt es un libro profundamente zapatista; nadie lo ha dicho, porque se han hecho lecturas muy formalistas del libro: signo de los tiempos). Y claro, mi formación leyendo y traduciendo poéticas contra-culturales.

Cuando te das cuenta de que puedes crear tomando como puntos de partida otros materiales “no literarios”, pero sobre todo tu propia experiencia como sujeto histórico, se abren nuevas posibilidades. Hacer una lista de influencias sería un ejercicio fastidioso y puro name-dropping: el equivalente de ese mal hábito en las redes cuando muestran fotos con “autores-amigos” o fotos de libros que “estás por leer”. En la creación no hay amigos, ni libros pendientes, ni selfies; sólo tú y lo que tienes que aportar. Para lxs interesadxs, el ensayo que acompaña Anti-Humboldt menciona algunas obras relevantes.

Otra cosa: No hubiera podido concebir ni escribir este libro si no hubiera salido de México. Fue una forma de crear fuera de los hábitos nacionales.

Últimamente he estado pensando en la necesidad de desarrollar algo que se me ocurre llamar “poéticas hemisféricas”. Esto no quiere decir “una sola poética en todo el continente”. No. Más bien el deseo de responder con poéticas (y yo sé que esto no es solución a nada) que afronten las tantas medidas geopolíticas que desplazan a millones de personas, destruyen formas económicas autónomas, destrozan y reestructuran o “reforman” a nivel global la idea de lo social. Ante esto hay que re-organizar nuestras propuestas estéticas, hacerlas más especulativas-reflexivas y ponerlas a cuestionar TODO.

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T: Anti-Humbold se inscribe en un una forma de hacer poesía donde la realidad social como sistema simbólico agresivo y avasallador entra en un proceso de desarticulación, desactivación y recreación (en este punto pensamos también en Antígona González de Sara Uribe). Creemos que se coloca en la segunda vía que menciona Eduardo Milán: “¿Cómo dar un mundo conflictuado a no más poder sin renunciar a la autonomía poética? La mimesis se ha puesto a la orden del día: elegir una norma, una medida de la escritura y tratar de copiar metafóricamente el caos. Esa sería una salida. Pero existe otra, más difícil, contradictoria y a la vez condenada por hybris: practicar una operación de disección de los mecanismos poéticos para tratar de ver qué es lo que realmente une a la poesía y al mundo.” Aparece así una relación: poesía y política. ¿Qué piensas acerca de todo esto?

HGM: Hay que poner a la poesía primero, y a la carrera fast-track en segundo, tercer, cuarto o décimo lugar. El reconocimiento llegará por tu obra, no por cuántas veces aparezca tu rostro sonriente junto a otros rostros sonrientes que son el rostro sonriente del capital cultural (y que todos sabemos caduco y estéril).

T: Hugo, desde tu punto de vista (poeta mexicano en el borde, o fuera, o en el centro de la poesía mexicana, como se quiera y desde donde se pueda ver), cuál es el estado en el que se encuentra la poesía mexicana ahora. ¿Qué vicios existen? ¿Qué virtudes?

HGM: (Ver la respuesta anterior)

T: ¿Qué piensas de la discusión desatada a raíz de la antología México 20? Has tenido una postura crítica sobre los mecanismo validatorios de ciertas poéticas. Este situación es un síntoma, pero síntoma de ¿qué?

HGM: No se puede leer ese libro sino como síntoma de un país en el que impera la falta de transparencia en todos los ámbitos. Se ha dicho que en una antología “no caben todos”; cierto, pero curiosamente se excluye siempre a los mismos: lxs autorxs indígenas.

Todavía en 2016, se sigue hablando de “Literatura” –así, sin adjetivos– y muy aparte, de la producción literaria indígena. Al parecer, ambas esferas no deben tocarse jamás. Pero señalar y criticar estas exclusiones es, para algunxs, incitar al “odio”. En verdad, esta como las otras críticas que se han hecho, son básicas y deberían ser bienvenidas, no caricaturizadas.

Se ha dicho que criticamos porque no estamos incluidos. Francamente no necesitamos esa antología para dar a conocer nuestra obra. Pero esa ha sido la constante: personalizar y caricaturizar nuestras críticas como desplantes individuales. En verdad es un malestar generalizado ante lo que se ha visto como un acto marcado (como muchas cosas en México) por la falta de transparencia, el centralismo, el amiguismo y la exclusión cultural y lingüística. Querer ignorar esto es grave.

Las críticas van mucho más allá. Por ejemplo, ¿de verdad respaldan un libro marcadamente centralista, que incluye poetas de sólo 3 ciudades y que no incluye a indígenas? El silencio de la mayoría parece ser afirmativo. Haber sido incluido o haber recibido un apoyo federal no debería ser razón para no ser crítico ante estas fallas.

+ [Ver la última respuesta]

T: Por último, de estas polémicas ¿qué puede salir de bueno?, ¿qué se podría mejorar?, ¿qué se tendría que cambiar?

HGM: Lo que sigue es Decir No. Lo mejor que puede salir es Decir No.

Tenemos que desmarcarnos pero incluso desmarcarnos de los impulsos y hábitos culturales ya instalados en nosotrxs mismxs. Esos impulsos nos llevan a reproducir y prolongar formas (nacionales o internacionales) reconocidas (es decir, anquilosadas) de hacer literatura. Esas formas reconocidas ejercen atracción, porque significan visibilidad. Pero no crecimiento, no renovación.

Uno ve a jóvenes poetas que han sido totalmente incorporadxs al aparato cultural: sus rostros en todas partes. ¿De eso se trataba todo? ¿Y luego qué? Uno lee lo que han hecho y no encuentra nada. Eso es lo peor.

Lxs escritorxs jóvenes deben sacudirse esa ansiedad por “pertenecer”, por aparecer en fotos inter-generacionales como las antologías. Especialmente cuando todos sabemos que la foto es una selfie tomada por el gobierno con el fin de proyectar una imagen cultural favorable de México. Después de Tlatlaya, Ayotzinapa, Nochixtlán, prestarse (por prisa, ansiedad, irreflexión, indiferencia o lo que sea) a un ejercicio así es francamente incomprensible. Y el silencio posterior, igualmente incomprensible.

Lo que tenemos que reconocer y rechazar son los impulsos instalados ya en nosotros, los cuales se han naturalizado como la-única-forma-de-hacer-literatura-en-México. Hay que hacerlo con una actitud estética OPOSICIONAL, lo cual requiere organizar espacios de creación autónomos. Y expandir lecturas.

¿Qué sigue? Depende de nosotrxs responder eso. Lo primero: crear espacios. Todo espacio hoy tiene existencia. Creer más en la Poesía y menos en los sistemas de validación gubernamentales.

¿Qué sigue? No tener miedo a las burlas y a la invisibilidad que acompañan tener una propuesta artística diferente. Rechazar las invitaciones a fotos generacionales.

¿Qué sigue? Lo que sigue es Decir No.

Todo debe cambiar.

 En un país en el que muchxs no ven problema alguno con promocionar una imagen cultural positiva de un Estado policiaco, hay que leer y aprender de ese gran poema, “Contra la policía”, del venezolano Miguel James:

 

CONTRA LA POLICÍA

 

Toda mi obra es contra la policía.

Si escribo un poema de Amor es contra la policía

Y si canto a la desnudez de los cuerpos canto contra la policía

También si metaforizo esta Tierra metaforizo contra la policía

Si digo locuras en mis poemas las digo contra la policía

Y si logro crear un poema es contra la policía

Yo no he escrito una palabra, un verso, una estrofa que no sea contra la policía

Mi prosa toda es contra la policía

Toda mi obra incluyendo este poema

Toda mi obra entera es contra la policía.

Toda mi obra es contra la policía.

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