Las políticas del uso del espacio en la problemática del Espacio Escultórico de la UNAM

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Desde que el Espacio Escultórico de Ciudad Universitaria, de la Universidad Autónoma de México, en la Ciudad de México, fue bardeado restringiendo así su entrada, el problema comenzó. El uso del espacio es una postura política en sí misma, el limitar los flujos y normar los recorridos fue el primer paso de una problemática que ha derivado en el dilema de convivencia del Espacio Escultórico y el nuevo edificio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

El hecho de que se construya un edificio afectando el entorno visual del Espacio escultórico manda un mensaje claro a toda la comunidad universitaria, habla de cómo el pensamiento tecnócrata ha terminado por invadir la estructura de la universidad , si no es que siempre estuvo allí.

La UNAM ha sido un estandarte de pensamiento crítico y libertad. A pesar de que su historia ha estado plagada de direcciones alineadas con el PRI, la universidad se ha conservado como un bastión donde la resistencia y el pensamiento critico gozan de salud.

Escultórico Es por eso que me parece grave la postura de varios estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales ante el reclamo de un grupo, en su mayoría artistas, sobre las afectaciones visuales que el nuevo edificio ha provocado en el Espacio Escultórico.

Varias de las opiniones giran en torno a la situación marginal de la facultad en relación a los espacios de aulas. Pareciese que este edificio mágicamente resolverá los problemas de sobrepoblación del alumnado: si bien es cierto que subsanará carencias, no resolverá problemas de fondo. El argumento es que la prioridad de la universidad es la educación*, lo que suena como un dogma bien interiorizado; las personas lo mencionan con tal certeza que parecería que la propia UNAM lo dijera, aunque si uno se da a la tarea de ver qué es lo que la universidad tiene que decir al respecto, esta describe como sus tareas sustantivas la docencia, la investigación y la difusión de la cultura. Este último punto abarcaría la conservación del patrimonio cultural, en este caso el Espacio Escultórico.

En el peor de los casos se pueden encontrar opiniones que señalan que las aulas son más importantes que un paisaje bonito. Esto es una prueba más de que la universidad como espacio de reflexión se ha ido minando, y que su comunidad se ha desplazado hacia un pensamiento tecnócrata donde sólo se valora la funcionalización del territorio (tanto físico como académico), donde el arte no tiene lugar o se encuentra devaluado, y donde las soluciones prácticas son más relevantes y las posturas políticas parecen confusas.

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Cabe recordar que en julio de 2005, en el marco de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, mediante decreto presidencial, publicado en el Diario Oficial de la Federación, el “conjunto arquitectónico conocido como Ciudad Universitaria” fue declarado Monumento Artístico. Por este simple hecho ya “debería” estar protegida la integridad visual del entorno. Pero no entraré en la parte legal, ya que a mi parecer la ley no es el instrumento más preciso ni coherente para dirigirse por el mundo. Aunque debería ser suficiente para los pensamientos estructurados y normados.

Existe un abismo entre la mayoría de las posturas que buscan una solución y las que optan por dejar las cosas como están; los que abogan radicalmente por la demolición del edificio H** y quienes opinan que la alteración del Espacio Escultórico no es tan relevante como para demoler.

La petición de una solución al caso del Espacio Escultórico es y no un capricho. Por un lado, parece una inconformidad desvinculada de la realidad educativa y social del país, que intenta conservar un lugar “bonito” en detrimento de los espacios destinados a la educación (docencia), una desviación burguesa de los artistas ante una realidad social.

Si vemos el caso de quien se podría considerar el mayor promotor de una acción radical ante la afrenta estética del edificio H al Espacio Escultórico, Rafael Lozano-Hemmer, encontramos a alguien que tiene un nivel de visibilidad y convocatoria suficiente desde el mundo del arte para cimbrar el panorama. Hemmer pertenece a una serie de circunstancias ajenas al común denominador mexicano***, en cuanto a las oportunidades de formación, acceso a conocimiento y holgura en la forma de vida.

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No me refiero aquí a que esto sea lo que lo constituya como sujeto, ni que de eso dependa su creativa visión para plantear problemas desde la plataforma del arte y en ningún caso esto va en detrimento del discurso y efectividad de su obra, pero es un hecho que la posición desde la que se genera el arte independientemente de su temática política y disidente, afecta. Una situación de privilegio sea social, económica o cultural favorece y amplía la capacidad de operación y permite adentrarse en reflexiones estéticas y filosóficas que no aparecen como una prioridad ante el grueso de la población.

Podríamos decir en este sentido que es un capricho sectorial, pero el lado por donde me interesa más abordarlo es por la postura política del uso del espacio, y precisamente porque en oposición a la visión de quienes abogan por un Espacio Escultórico sin contaminación visual, se encuentra una grupo que en su gran mayoría está constituido por quienes estudian Ciencias Políticas o imparten cátedra en dicha facultad.

La gente pareciese olvidar que el espacio y la arquitectura son lugares de lucha de poder, que el ejercicio del espacio no es un tema que se deba tomar a la ligera, ya que la pérdida del Espacio (Escultórico) no solo es una derrota simbólica, sino una pérdida espacial física que reduce los escasos lugares disponibles fuera de lo funcional, lo productivo, lo definido.

Las políticas institucionales marcan el uso del espacio y permiten la solidificación de proyectos en el plano físico, sobre los cuales se legitiman tendencias, y alimentan posturas e ideologías****. El no hacer un reclamo ratificaría la conformidad con el status quo del país. Es allí donde la petición de articular una solución en torno a este caso cobra relevancia mas allá del “capricho estético” y puede leerse como acto político: es marcar un alto ante un voraz consumo del espacio en pro de la productividad que extiende un sistema de pensamiento que destruye y nulifica lo que no entra dentro de su esquema.

*Educación; horrible palabra y procedimiento,

“Educación: Formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.” Es decir normar sujetos y adecuarlos a la forma y procedimientos de un sistema.

**(El cual no es el caso de Hemmer quien propone el desmontaje de una parte de la estructura para colocarse a un lado https://web.facebook.com/salvemosel…

***Lo “mexicano”, “México” una idea construida a partir de la creación de una hegemonía, una idea totémica de un ancestro común, una construcción del sincretismo, de la raza que deja fuera múltiples relatos situados dentro del mismo espacio físico, zona geográfica.

No fue triunfo ni derrota,

fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo

que es el México de hoy.

****Dangerous Word Ideology , úsese con cuidado.

Hugo Leautaud S (Ciudad de México, 1986) es artista egresado de la Falcultad de Artes y Diseño de la UNAM.

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