Poesía: Poemas para ser leídos en voz alta por Lyn May: Ángel Ortuño

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En Terraplén nos gusta pensar en aparatos ortopédicos y encefalogramas para describir la poesía de Ángel Ortuño. Nos gusta pensar en películas de David Lynch, y en la margarita, prendida en la solapa, que nos moja la cara. Un muñón que se mueve como una oruga, un pedazo de carne que se conecta, a través del dolor fantasma, con lo invisible, que en realidad es un moño que gira en el cuello cada vez que se dice algo inteligente.

Ángel, el gusto de platicar contigo y leerte siempre será nuestro. Un agradecimiento de parte del staff de Terraplén por esta charla. Platícanos un poco cómo es tu proceso de escritura. ¿ Cómo y cada cuándo escribes?

¡Gracias a ustedes! Bueno, pues, escribo a diario si tengo internet. Necesito distraerme para poder escribir. Si me concentro, leo. Ahora, respecto al procedimiento, por lo general es reactivo: leo alguna frase que me parece muy estúpida y pienso “aquí hay potencial”.Captura de pantalla 2014-09-14 a la(s) 19.39.18

El internet, en concreto, el Facebook, nos parece que te sirve como una manera de hilar ideas, de embonar paraguas y máquinas de coser. Juegas mucho con imágenes y frases que contrastan irónicamente, que echan chispas hacia varios frentes.

Sí. Soy devoto de la yuxtaposición; retóricamente es vista como un recurso ambiguo, inepto para el sentido… Eso me seduce siempre.

El fragmento, la yuxtaposición, los modernos prometeos, ornitorrincos, pistas que no llevan a ningún lado. Esos seres aparecen cuando leemos tu poesía. ¿Cómo llegaste a este forma de construir? ¿Cómo fueron tus inicios?

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Me interesaba mucho la abstracción. El yo lírico del vate como conciencia privilegiada y mensajero de los dioses me parecía un títere de calcetín. Luego me di cuenta de que me divertía más jugando con el títere de calcetín que peleándome con él. Ahora somos buenos amigos y hablamos mal de nosotros a nuestras espaldas.

Es clara esa relación de viejos amigos entre la tradición y tu propia búsqueda. Por ejemplo, el uso del rítmico en el verso, sus cortes y sonoridad, revelan un oído educado en conservatorio de clásicos y demás. Supongo que nadie sin conocimiento podría jugar bien y alzar la voz a la mitad del foro rompiendo las buenas maneras.

Podría decir que en mi caso es así. Me interesan muy vivamente los recursos de la tradición, sobre todo porque ya están ahí (me da una flojera espantosa descubrir cosas); a la hora de emplearlos pienso “esto alguna vez fue dinamita y podría seguirlo siendo”… y procuro jugar a reanimator… con resultados variables, como todo.

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Pero, como pensaba Pound la relación con la tradición y la traducción, un traer el pasado al presente para volverlo presente. Además, lo que haces también, nos parece, es buscar en los márgenes más que en los puntos canónicos. Cosas del pasado que nos hablen ahora, pero que hayan estado fuera de los reflectores. ¿Tú qué piensas?

Make it new. Por supuesto. Y la idea de vías muertas, también: esos proyectos de escritura que no tuvieron suerte editorial ni académica, que parecen flotar como fuegos fatuos. Y que, como bien se sabe,  son indicio de tesoros ocultos.

Y bueno, Ángel, qué piensas de la manera en que en México asumimos lo poético, teniendo en cuenta a Chile, Perú, Argentina, para no hablar de otros lados como Estados Unidos. ¿Qué sientes diferente aquí y a allá?

Envidio a mis amigos con la formación académica y la claridad intelectual suficientes para sacar provecho de revisiones semejantes. No soy ni remotamente tan organizado como para disertar sobre tonos poéticos adscritos a tradiciones literarias nacionales. La verdad es que a mí se me confunde todo lo que leo. Eso sí: trato de robarme los juguetes que me divierten más.

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¿Y qué tipos de juguetes te gustan más?

Aquellos cuyo funcionamiento no me queda claro o me irrita, los que me hacen sentir tonto: así puedo romperlos minuciosamente para apropiármelos.

Has dicho las palabras estúpido, inepto, tonto, en este conversación. ¿Por qué crees que tengas ese campo semántico presente? (¿No será por el entrevistador?).

Jajajajajajajajajaja. No. Es una obsesión mía. Siempre que escucho que un disco es una basura, que una película apesta, que un libro no sirve, me atrae. Creo que muchas veces esa irritación proviene de percibir un desajuste que puede aprovecharse pero sólo se desecha. Yo pepeno en esos tiraderos.

¿Y cuál ha sido la cosa más apestosa, inepta, estúpida o boba que haz visto o leído o escuchado últimamente?

La caótica pedacera que a manera de trailers de cine de ficheras pulula en la red; es un detonador indefendible y, de algún modo que todavía no entiendo, feliz. Me encantaría que Lyn May leyera un poema mío en voz alta, que no le gustara nada y se arrepintiera de haberlo hecho y que además dijeran que soy un snob barato haciendo performances que ya hicieron los fenicios.

Ella es acapulqueña. Podríamos hacer la lectura en el CICI (que ahora es parque acuáticos El Rollo), usar unos leones marinos y unos delfines con monóculo y chistera como acompañantes.

  otuno

Jajajaja… Bueno, por último, nos despedimos con una foto y tú, como eres poeta, te echas unas poesías. ¿Va?

Jajajajajaja. Venga.

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Efectos desastrosos

En la casa ya quedan pocas huellas

de lo divino, hay

—eso sí— un mar

hecho con los retazos de un vestido viejo

y algo más que guardamos en una linda caja de metal.

Yo nunca me esmero por hacer cosas porque las compro hechas

Para eso inventaron

que haya un país muy grande y muy lejos,

bueno

tal vez cerca

si vives en China pero entonces

no compras las cosas hechas sino que las

haces.

Eres dios.

En mi mente es normal golpearse y detonar explosivos

Un torero anciano

(a ver,

tengo que revisar

en dónde es que comienza

a no ser un insulto)

voló

para volver al suelo tetraplégico,

es decir

si aún habla

será como un truco de espejos que nadie cree en las ferias

¿por desobedecer?

Hay quien dice que en esto se revela

una gran enseñanza.

Hay quien sabe los nombres de los toros

que mató

mientras pudo,

animales que igual

al monstruo al que persiguen antorchas y tridentes

nunca tuvieron nombre en realidad.

La vida es seda y oro y lo que pasa

cuando descubres viejas fotografías en el cajón de las bragas.

Informe final de un estudio conducido a través de la teoría fundamentada

Me dice la señora que cuando alguien

tiene la razón se nota

porque insulta, se descompone, acusa

a sus vecinos de rayarle la espalda,

de que le pintan penes, vulvas

y códigos de barras.

Sólo quiere alcanzar violentamente

a personas, animales y cosas

mientras exclama: todo

no es más que un atropello.

El enemigo

Soñé que era un enano.

(Con mi estatura real esto resulta

a la vez angustioso

y creíble.)

No sé muy bien por qué pero yo trabajaba

de sobrecargo en vuelos

nacionales.

Ni un solo pasajero se ajustó el cinturón.

Esperaron

a que lo repitiera cuatro veces.

Mi inglés era terrible.

Ellos fingían ser de Canadá,

de Australia y reían. No había

estadounidenses.

Me desperté con ganas de escribir unos versos.

Ángel Ortuño (Guadalajara, 1969) es Poeta. Algunas de sus piezas han sido publicadas en revistas como La Tempestad, La Colmena, Tierra Adentro y Letras Libres. Sus libros publicados son Las bodas químicas (1994), Siam (2001), Aleta dorsal. Antología falsa, 1994-2003 (2003), Minoica (2008), Boa (2009), Mecanismos discretos (2011), Perlesía (2012) y Seamos buenos animales (2014). 1331 (Conaculta, 2013), entre otros.

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